Cruz Azul está vivo. Y quizás eso sea lo más peligroso para el resto de los equipos que siguen peleando por el Clausura 2026.
Cuando parecía que el cierre de torneo, el cambio de entrenador y las dudas alrededor del proyecto podían pesar demasiado en plena Liguilla, apareció Joel Huiqui para devolverle estabilidad, confianza y algo todavía más importante: ilusión.
La 'Máquina' llegó al partido de vuelta frente al Atlas con ventaja de 3-2 en el marcador global, pero también con la presión natural de cerrar la serie frente a un rival que todavía soñaba con una remontada.
El ambiente en el Estadio Banorte reflejaba perfectamente la tensión de una noche donde cualquier error podía cambiar el rumbo de la eliminatoria.
Sin embargo, desde los primeros minutos Cruz Azul mostró una personalidad completamente distinta a la de otros torneos. El equipo celeste no salió a especular ni a esconderse detrás de la ventaja conseguida en el Estadio Jalisco.
Huiqui apostó por mantener la misma agresividad e intensidad que le había funcionado en la ida, respaldando nuevamente a futbolistas como Cristian Ebere y sosteniendo una base que poco a poco empieza a consolidarse.
Atlas, por su parte, intentó jugar con paciencia. El equipo de Diego Cocca sabía que un gol podía meter presión rápidamente en el partido, pero conforme avanzaron los minutos comenzó a sentirse cada vez más incómodo ante un Cruz Azul que controló el ritmo.
¿Cómo consiguió Cruz Azul el pase a semifinales del Clausura 2026?
Aunque el encuentro tuvo momentos de tensión, la sensación durante buena parte de la noche fue que Cruz Azul tenía completamente controlada la eliminatoria.
La línea defensiva volvió a lucir sólida, Kevin Mier respondió cuando fue exigido y mediocampistas como Amaury García confirmaron que el equipo ha encontrado soluciones incluso ante las ausencias importantes.
El momento que terminó inclinando definitivamente la serie llegó pasada la media hora de partido, justo después de una jugada polémica donde Atlas reclamó una posible mano dentro del área celeste que ni la árbitra Katia Itzel García ni el VAR consideraron sancionable.
Apenas segundos después de esa acción, Cruz Azul golpeó con una jugada que prácticamente definió todo.
Kevin Mier despejó largo y José Paradela hizo el resto. El argentino controló de manera extraordinaria, dejó atrás a su marca con un movimiento de cuerpo, aceleró hacia el área y definió con categoría ante la salida de Camilo Vargas para firmar el 1-0 que desató la locura en el Estadio Banorte.
El gol terminó pesando demasiado para Atlas. De pronto, los rojinegros necesitaban tres anotaciones para clasificar y el escenario comenzó a sentirse prácticamente imposible ante un Cruz Azul cada vez más seguro defensivamente.
Joel Huiqui le cambió el rostro a Cruz Azul
La parte más llamativa de este Cruz Azul no solamente pasa por el resultado. Pasa por las sensaciones que transmite el equipo desde la llegada de Joel Huiqui al banquillo.
Después de semanas llenas de incertidumbre tras la salida de Nicolás Larcamón, pocos imaginaban que La 'Máquina' encontraría tan rápido estabilidad en plena Liguilla.
Sin embargo, Huiqui simplificó el funcionamiento, recuperó confianza dentro del grupo y logró que varios futbolistas elevaran considerablemente su nivel. Incluso cuando Atlas intentó reaccionar en el segundo tiempo con disparos peligrosos como el de Aldo Rocha al poste, Cruz Azul jamás perdió el orden.
El bloque defensivo compuesto por Piovi, Ditta, Rodarte y Campos transmitió seguridad durante casi todo el encuentro, mientras Kevin Mier volvió a consolidarse como uno de los hombres más importantes del equipo.
Con el partido prácticamente resuelto, Huiqui incluso comenzó a dosificar esfuerzos pensando ya en las semifinales. Paradela, Rotondi, Palavecino y Ebere abandonaron la cancha entre aplausos, conscientes de que el objetivo inmediato ya estaba cumplido.
Al final no hubo espacio para otra tragedia celeste. Cruz Azul ganó 1-0, cerró la serie con marcador global de 4-2 y ahora vuelve a colocarse a solamente dos partidos de disputar una nueva final.
Es así que quizá lo más importante para cualquier rival que venga por delante sea que La 'Máquina' vuelve a sentirse peligrosa justo en el momento más importante del torneo.
JO