La expectación por la Gran Final de Vuelta entre los Pumas de la UNAM y el Cruz Azul en el Estadio Olímpico Universitario alcanzó niveles de frenesí pocas veces vistos en el balompié nacional.
El regreso del conjunto auriazul a una disputa por el título después de un lustro desató una demanda de boletos que superó por mucho la capacidad del recinto de Ciudad Universitaria.
Desde el inicio de las preventas exclusivas, el caos se apoderó de los aficionados; las entradas digitales se agotaron en cuestión de horas, mucho antes de lo previsto, dejando a una inmensa mayoría con las manos vacías y la frustración a flor de piel.
Esta escasez alimentó un mercado secundario voraz. En plataformas de reventa, los precios se dispararon a cifras astronómicas, donde boletos de planta baja o palomar, cuyo precio original era de apenas unos cientos de pesos, llegaron a cotizarse por encima de los 115 mil pesos.
La desesperación por asegurar un lugar en las gradas llevó a algunos seguidores a dormir a la intemperie a las afueras de La Cantera, mientras que otros, ante la imposibilidad de pagar las exorbitantes sumas de la reventa, se vieron tentados a realizar cualquier acción, por desesperada o ilícita que fuera, con tal de no perderse el histórico encuentro.
El ambiente previo al partido no solo era de fiesta, sino también de una tensión latente provocada por la aglomeración y la ansiedad colectiva de miles que se quedaron sin acceso.
Aficionado de Pumas intenta robar boleto afuera del Estadio Olímpico Universitario
En medio del tumulto y las largas filas para ingresar al coloso de la máxima casa de estudios, las cámaras de la cadena TUDN captaron un momento que indignó a la comunidad futbolística.
- Club Cruz Azul
Un aficionado de Pumas, aprovechando las apretujadas filas de aficionados que esperaban su turno para acceder, intentó despojar de su entrada a una joven que se encontraba formada en el lugar.
El sujeto acechó a su víctima, quien también iba apoyando al conjunto universitario, mientras esta abrazaba a quien parecía ser su pareja, esperando el descuido perfecto para arrebatarle de las manos el papel que representaba su acceso al juego.
A pesar de la sorpresa y el caos circundante, la aficionada logró aferrarse con fuerza a su boleto, impidiendo que el delincuente cumpliera su objetivo.
Lo más cínico del hecho ocurrió cuando el sujeto, al verse descubierto y confrontado, comenzó a alegar ante los presentes que el boleto le pertenecía a él, en un intento por confundir a los testigos del acto.
La situación fue controlada gracias a la intervención de los elementos de seguridad pública apostados en las inmediaciones.
Los agentes procedieron a realizar un cateo al sospechoso, retirándole un boleto, posiblemente el de la joven, dejando en evidencia los extremos peligrosos a los que la "fiebre por la final" puede arrastrar a ciertos individuos en su afán por entrar al recinto a toda costa.
DR