En vísperas del arranque del torneo Clausura 2026, los Pumas de la UNAM recibieron a los Bravos de Juárez en las instalaciones de Cantera para un duelo de preparación fundamental para ambas escuadras.
El encuentro, que servía para ajustar piezas antes del debut liguero, finalizó con una derrota para los universitarios, con anotaciones de José Luis Rodríguez y Óscar Estupiñán por los fronterizos, mientras que Jordan Carrillo descontó por los locales.
Sin embargo, el trámite deportivo se vio interrumpido por un altercado en la cancha que rápidamente generó controversia en torno a la figura del técnico auriazul, Efraín Juárez.
De acuerdo con las primeras versiones que circularon en diversos medios de comunicación, el conflicto estalló alrededor del minuto 50 tras una fuerte falta de un elemento felino sobre un jugador juvenil de los Bravos.
Se reportó que los ánimos se desbordaron de inmediato, derivando en un conato de bronca donde supuestamente Efraín Juárez y su auxiliar, Luis Pérez, tuvieron una participación activa en intercambios de empujones y manotazos con los futbolistas y el cuerpo técnico rival.
La narrativa más crítica, basada en filtraciones periodísticas, sugería que el temperamento de Juárez lo llevó a perder el control y ordenar al equipo visitante que abandonara las instalaciones de la UNAM de forma inmediata.
Según estos informes, esta acción impidió que el conjunto fronterizo concluyera su sesión de entrenamiento programada para después del partido, un gesto que fue calificado como una grave falta de cortesía deportiva y que reavivó los cuestionamientos sobre la estabilidad emocional del estratega universitario.
¿Qué pasó realmente en el amistoso entre Pumas y Juárez en Cantera?
No obstante, información obtenida por Multimedios Deportes esclareció que el incidente no alcanzó la gravedad reportada inicialmente y que la relación entre ambos clubes se mantuvo en términos profesionales.
El conato de bronca se originó cuando Adalberto ‘Coco’ Carrasquilla cometió una falta que fue reclamada por Rodolfo Pizarro, quien incluso entró al terreno de juego para encarar al jugador panameño.
Para evitar que la situación se tornara violenta, los directores técnicos de ambos equipos, Efraín Juárez y Pedro Caixinha, tomaron la decisión conjunta de finalizar el encuentro al minuto 60 como una medida preventiva.
Lejos de ser expulsados de Cantera, los Bravos recibieron todas las facilidades por parte del Club Universidad.
Se les ofreció la cancha principal para terminar sus ejercicios de preparación física, aunque el equipo de Juárez optó por trabajar en un costado de la cancha 2 mientras Pumas realizaba un interescuadras.
Al concluir sus labores, la delegación visitante hizo uso de los vestidores y se les brindó un servicio de comida como atención institucional.
Antes de partir, los directivos de los Bravos expresaron su agradecimiento por las atenciones recibidas, desmintiendo así cualquier ruptura hostil durante la jornada.
DR