¡Viven en los extremos! Pumas todavía busca su punto medio en el Apertura 2026 de la Liga MX
Los universitarios llegaron a la mitad del Apertura 2026 con 11 puntos, pero sus números muestran a un equipo capaz de marcar cinco goles en un partido y quedarse en cero en el siguiente.
Pumas llegó a la mitad del Apertura 2026 con una particularidad difícil de esconder: sus números no describen solamente a un equipo irregular, sino a un conjunto que parece moverse constantemente entre los extremos.
Después de ocho jornadas, los universitarios tienen 11 puntos, producto de tres victorias, dos empates y tres derrotas. Han marcado 11 goles y han recibido exactamente la misma cantidad, por lo que su diferencia de goles es de cero.
Sobre el papel, los números podrían hablar de equilibrio. Sin embargo, cuando se revisa cómo consiguió esos 11 goles, aparece una historia completamente distinta.
Pumas marcó cinco ante Juárez, tres contra León, dos frente a Toluca y uno ante Necaxa. En los otros cuatro partidos se quedó en blanco: Pachuca, Querétaro, Tijuana y Chivas. Es decir, 11 goles en cuatro encuentros y cero en los otros cuatro.
La derrota 3-0 ante Chivas, además, llegó justo en el octavo partido del campeonato y volvió a poner sobre la mesa una pregunta que acompaña al proyecto de Esteban Solari: ¿cuál es realmente la identidad de este Pumas?
¿Por qué Pumas ha sido un equipo de extremos?
La victoria 3-1 sobre León había permitido que Pumas recuperara algo de oxígeno después de tres partidos consecutivos sin ganar en Liga MX.
El resultado llegó, además, en un momento particular para el club, apenas un día después de la salida de Guillermo Martínez rumbo a Tigres y mientras César Huerta continúa sin debutar debido a una molestia muscular.
Ese triunfo podía interpretarse como una señal de recuperación. Sin embargo, cuatro días después llegó la derrota 3-0 ante Chivas y volvió a aparecer el otro rostro de los universitarios.
Eso no significa que el triunfo sobre León haya sido una casualidad ni que Pumas sea incapaz de jugar bien. El problema está en la dificultad para repetir ese funcionamiento.
El 5-1 sobre Juárez es la muestra más contundente de lo que puede producir el equipo cuando encuentra ritmo, espacios y confianza.
También están el 3-1 contra León y el 2-1 ante Toluca, partidos en los que consiguió suficiente producción ofensiva para inclinar el marcador a su favor. Pero esa capacidad no aparece con la misma frecuencia.
Pumas ha terminado sin marcar en la mitad de sus encuentros. Cuatro de sus ocho partidos concluyeron con cero goles universitarios, y tres de esos cuatro terminaron además en derrota.
La secuencia es demasiado clara para ignorarla: cuando Pumas encuentra el arco, puede transformar por completo la imagen del partido; cuando no lo encuentra, su margen de maniobra disminuye considerablemente.
Por eso el 5-1 y el 0-3 pueden ser igualmente engañosos si se utilizan de manera aislada para definir al equipo.
El marcador contra Juárez elevó rápidamente la percepción sobre el momento ofensivo de los universitarios, pero no solucionó el problema de fondo.
Del mismo modo, la derrota ante Chivas no borra lo que Pumas había hecho bien durante las jornadas anteriores.
Lo que sí hace es evidenciar que todavía existe una enorme distancia entre la mejor versión del equipo y la que aparece cuando el partido no se desarrolla como espera.
También hay una contradicción interesante en su desempeño como visitante.
Pumas ha disputado cuatro encuentros fuera de Ciudad Universitaria: ganó 2-1 ante Toluca y 5-1 frente a Juárez, pero perdió 0-2 contra Tijuana y 0-3 ante Chivas.
En casa, los universitarios vencieron 3-1 a León, empataron 0-0 con Querétaro y 1-1 ante Necaxa, además de perder 0-3 contra Pachuca.
De sus 11 puntos, seis llegaron como visitante y cinco en CU. Todavía es temprano para convertir ese dato en una sentencia sobre su rendimiento como local, pero sí representa una señal que merece atención, especialmente para un equipo que necesita hacer de su estadio una ventaja competitiva.
El proyecto de Solari todavía busca su punto medio
Esteban Solari llegó a Pumas para comenzar un nuevo proyecto y ocho jornadas después todavía existe una pregunta legítima: ¿cómo quiere que se reconozca a su equipo?
No basta con señalar que los universitarios tienen capacidad ofensiva cuando encuentran su mejor versión. Tampoco alcanza con hablar de reacción después de una mala jornada.
Un equipo comienza a construir una identidad cuando sus comportamientos se repiten independientemente del escenario. Y ahí es precisamente donde Pumas todavía tiene trabajo por delante.
El partido contra Chivas representaba una prueba importante porque enfrentaba a los universitarios con uno de los equipos que se encontraba en la parte alta de la clasificación.
El resultado fue un 3-0 que volvió a exhibir la dificultad de Pumas para competir cuando el encuentro se aleja del contexto que más le favorece.
La derrota no elimina las buenas actuaciones anteriores, pero sí impide cerrar la primera mitad del torneo con una lectura demasiado optimista.
Pumas todavía no ha encontrado la manera de competir durante 90 minutos en todos los contextos.
Puede golear, pero también puede quedarse sin marcar; puede ganar fuera de casa, pero tampoco ha convertido CU en una fortaleza constante; puede producir cinco goles en una noche y pasar los siguientes partidos sin encontrar la portería.
Y precisamente por eso hablar de crisis sería exagerado. Los universitarios están décimos con 11 puntos, todavía quedan nueve jornadas de la fase regular y la distancia con los puestos importantes puede modificarse rápidamente.
El torneo está lejos de estar definido. Pero tampoco sería correcto ignorar las señales. Después de ocho partidos ya existe una muestra suficientemente amplia para detectar tendencias, y la principal es clara: Pumas todavía no encuentra consistencia.
El proyecto de Solari está en construcción y tiene tiempo para corregir.
La pregunta es si conseguirá encontrar ese punto medio antes de que los extremos dejen de ser solamente una característica estadística y comiencen a costarle demasiado en la clasificación.
Porque un equipo puede vivir de sus noches brillantes durante un tiempo. Para competir realmente por objetivos importantes, necesita aprender a evitar que sus noches malas sean igual de contundentes.
- Gabriel Milito exige cabeza fría en Chivas para encarar el Clásico Nacional ante América
- ¡Cierran filas! América presenta a sus seis refuerzos para el Apertura 2026 de la Liga MX
- ¡Ni con la ayuda de los 49ers! Atlante pierde contra Pachuca en Jornada 8 del Apertura 2026 en Liga MX
- ¡Van por la 13! Alexis Vega lanza advertencia tras conseguir la Leagues Cup 2026 con Toluca
JO
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.