Según registros del Servicio Meteorológico de la Comisión Nacional del Agua, el fenómeno se presentó en el año 1947, después en 1967, posteriormente fue hasta 1997 y ahora en 2017.
De las últimas dos, la más intensa fue la de 1997 con la llamada "helada negra", que dejó hasta 10 centímetros de nieve y temperaturas de hasta ocho grados bajo cero.
En esa ocasión entre otros estragos, la muerte de árboles y tubería de agua dañada por el clima extremo.
Los especialistas del observatorio meteorológico señalaron que la región es peculiar pues a pesar de ser zona desértica, presenta diversas condiciones climatologías desde lluvia, tolvaneras, calor frío y nieve.
Ubicada entre dos cordilleras, la Sierra Madre Occidental y Oriental evitan humedad franca, pero si es un corredor favorable para los sistemas frontales y generar esas condiciones que hacen complicado hacer un pronóstico a corto plazo.