MONTERREY.- La pasión por el futbol y el amor por los Rayados, llevaron a Ricardo Gómez de la Rosa a convertir su casa en un santuario albiazul.
La historia del club se relata en las paredes, donde están pintados los escudos, lemas, fechas y acontecimientos importantes.
Además, como adorno cuelgan las fotografías de sus viajes a todos los estadios de la República y Estados Unidos hasta donde han seguido a los jugadores.
Los dibujos fueron realizados a detalle, pese a que fue un tigre quien se encargó de ello.
Ricardo piensa en pintar también la fachada de la casa para resaltar del resto de los colores vivos, pero le falta el permiso de su madre.
En esta familia también hay tigres quienes se resignaron a ver los colores de su rival cada que visitan la vivienda de la calle Oaxaca en la colonia Independencia.
mvls