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Al que “le quede el saco”, pues que se lo ponga

Nacional

Algún día, un ex Director de Salud Municipal de Torreón me comentó (off the record) que los ambientalistas y los defensores de los animales eran muy “especiales” y que deberíamos mantenernos lejos de ellos para no provocarlos, pues.

A lo largo de 18 años he conocido de todo: De aquellos que son discretos y serios con su trabajo, personas realmente preocupadas por la preservación y cuidado del medio ambiente (en general , de la flora y fauna), aquellos que con su experiencia científica o empírica se han empeñado (desde cualquiera de sus trincheras) con causas en las que creen y en las que invierten tiempo, dinero y trabajo de campo, Anet Silveyra (por ejemplo) quien estuvo conmigo la semana pasada dándonos una terrible noticia: 

Su asociación “Arre” podría desaparecer por falta de recursos económicos, ella es una mujer solvente (económicamente hablando) pero no hay dinero que alcance para mantener, medicar y cuidar a decenas de caballos, mulas y burros que rescata de las calles, animales que son usados como transporte de carga pesada, animales vejados con exhaustivas jornadas y mal alimentados, bueno, este esfuerzo podría desaparecer de no solidarizarnos con ella y apoyarla.

Otro ejemplo maravilloso es el de la familia Lira, me consta (porque conozco su historia desde hace muchos años) que con bríos, mantiene (de manera legal por supuesto) a más dos mil 500 aves (100 especies o más en reproducción) contra viento y marea. 

Se trata de una familia que no cuenta con “expertise” científico, pero sí con una gran conexión empírica con las aves. 

Con o sin apoyo gubernamental, el aviario continúa con su labor.

Yolanda, la hacedora de este proyecto cuida personalmente junto con su esposo e hijos, las especies; han desarrollado conocimientos y técnicas de alimentación y cuidado que (pienso) pocos poseen.

Por supuesto que no tengo problema en señalar las malas prácticas de los “otros” activistas, de los que sacan provecho de su actividad o aquellos que desde el lujo y la frivolidad critican a los demás, con qué calidad moral hablan del cuidado medio ambiental, desde la comodidad de una sala de conferencias, detrás de un micrófono, seguros de que poseen la verdad, con la ceja “levantada” y usando la voz seductora, esa típica de los ególatras, también aquellos “activistas” chistosos, rijosos, aquellos que atacan en redes sociales los demás esfuerzos, aquellos que llaman a la violencia, haciendo desfiguros y “payasadas”, así como los ayudamos. 

¡Ah! y al que le “quede el saco”, que se lo ponga. 

 

angel.carrillo@multimedios.com

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