Durango, Dgo. Si bien, la lámpara que se ubica sobre la calle Cuyutlán en el fraccionamiento Canelas funciona a la perfección, el árbol que se ubica a sus espaldas no le permite cumplir con su función, ya que la copa del mismo, opaca completamente la luminosidad que tanta falta le hace a los transeúntes, y aunado a esto, los amantes de lo ajeno ya perpetraron su primer robo.
A pesar de que las autoridades se encuentran al tanto de dicha situación, este lleva más de 2 años así, inclusive, la barda perimetral de la institución educativa que divide el tronco del árbol y la calle, ya se encuentra parcialmente curvada, derivado del crecimiento inclinado que cada día resguarda más y más la iluminación de los residentes.