CIUDAD DE MÉXICO.- En el embarcadero del lago de Los Reyes Aztecas, ajeno a toda trampa turística e inmerso entre el enigmático pueblo de San Pedro, en la alcaldía Tláhuac, se observa a simple vista el abandonado total, trajineras prácticamente hundidas, basura por todos lados y los pocos visitantes que llegan, piden se dé mantenimiento.
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En su caso, el señor Antonio lleva 50 años trabajando en el lago y asegura que autoridades pasan y es muy poco el mantenimiento que se le da al lugar, por lo que la gente ya no visita las trajineras.
Este lago con más de 800 años de historia tiene 1.9 hectáreas, fue parte de la compleja red de canales que comunicaban y dotaba de suministros a la antigua Tenochtitlán.
Sin duda, los pequeños son los que más disfrutan del agua y las áreas verdes, aunque el lago de los Reyes Aztecas, cada día esté más en el abandono.
Si bien, nuestra megalópolis está consumida por la mancha urbana, aún en ella se puede encontrar espacios ideales para conectarnos y reencontrarnos con nuestros paisajes originarios.
IH