CIUDAD DE MÉXCIO.- Se abrieron a la inversión privada en 2014, y de ahí las concesiones para modernizar Cetrams se otorgaron con la promesa de mejorar la movilidad y ser puntos eficientes de conexión urbana, sin embargo hoy están en la cuerda floja.
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Claudia Sheinbaum los acusa de ser sólo medios de lucro, apuestas mobiliarias que nada abonan en solucionar las problemáticas comunes: inseguridad, agilizar tiempos de conexión entre un transporte y otro, y ordenar el transporte público.
En el sexenio pasado, los Cetrams cuya rehabilitación contemplaban espacios comerciales fueron el de Chapultepec, con afluencia de 220 mil usuarios, constitución de 1917 con 200 mil usuarios, Tasqueña con 164 mil usuarios, Martín Carrera con 63 mil y Zaragoza con 60 mil.
Sin embargo, muchas de estas obras prometidas, ni siquiera han comenzado.
El primero que se echó para atrás fue el Cetram de constitución de 1917, destinado a ser centro comercial, hotel y otra sede del museo papalote, el 22 enero se hizo oficial en la gaceta capitalina que la concesión quedaba cancelada, y en su lugar se construirá una preparatoria.
Así revisará Sheinbaum los casos restantes, donde el próximo en desaparecer adelantó podría ser Chapultepec.
IH