Vertebral
Las dos caras de la moneda
Definitivamente debemos reconocer el trabajo de los médicos, enfermeros y personal que labora en hospitales por arriesgar su vida al convertirse en una primera barrera en el combate al Covid-19.
México es el país en el que han muerto más trabajadores de la salud en el mundo, más que en países como Italia, España, Estados Unidos y Rusia, han perdido la vida más de mil 300 personas que prestaban servicio en algún hospital (la mayoría personal de enfermería).
Los países han decidido rendir sendos homenajes a los trabajadores de la salud, como ejemplo el vuelo de drones en China simulando la silueta de un doctor o el Cristo del Corcovado en Brasil vestido bata y estetoscopio, más local, el Ayuntamiento de Torreón dedicará la ceremonia del Grito de Independencia (de este próximo 15 de septiembre) a los galenos y enfermeros que se juegan la vida atendiendo a personas que tienen la maldita enfermedad, esta que ya nos tiene cansados y hartos. A ellos nuestro reconocimiento, con aplausos y de pie.
Del otro lado de la moneda están los doctores insensibles, el personal hospitalario indolente, los que ignoran el sufrimiento ajeno.
Le presentamos el pasado viernes el caso de Miriam, una joven de 17 años que padece Síndrome Stevens Johnson, un trastorno grave y extraño de la piel y de las membranas mucosas.
Por lo general, es una reacción a un medicamento o una infección. A menudo, comienza con síntomas similares a la influenza, seguidos por una erupción dolorosa de color rojo o morado que se expande y forma ampollas.
La chica fue trasladada el jueves en una ambulancia desde la clínica uno del Seguro Social de Durango hasta la 71 de especialidades de Torreón para que fuera atendida por una dermatóloga que lo único que hizo fue confirmar el diagnóstico y regresarla a su suerte a Durango capital sin gota de analgésico.
La chica grabó un video que resulta desgarrador, estrujante en el que pide ayuda (literalmente) a gritos, se ven sus labios llagados, el cuello y parte del busto con la carne viva, la chica está hecha un "Cristo".
Su madre, Ana María llora como cuando ya no se puede llorar más, cuando se han agotado las lágrimas y cuando el dolor rebasó cualquier límite, dicen que lo que les ocurre a nuestros hijos, a nosotros como padres nos afecta el triple.
Gracias a Leticia Herrera, ex alcaldesa de Gómez Palacio porque le pedimos ayuda y respondió, ahora Miriam va a tener atención y los cuidados necesarios, estoy seguro de que a partir hoy, Miriam tendrá mejor calidad de vida.
Insisto cuando perdemos la solidaridad como un valor generalizado, es casi seguro que llegará una andanada de tragedias, eso ya nos ha pasado, tenemos que ponernos en los zapatos de los demás, compadecernos del dolor ajeno, ayudar.
Es una inyección de vitamina para la reconstrucción del tejido social. Suerte Miriam, Gracias Señora Herrera.
angel.carrillo@multimedios.com
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