SANTIAGO.- Ante las nulas lluvias, la presa La Boca contiene cada vez menos líquido. Si bien pudiera creerse que esto repercute de forma positiva al turismo al tener más espacio de suelo para los paseantes, lo cierto es que afecta a quienes viven del turismo.
Pedro tiene años de trabajar en la presa, y pocas veces la ha visto con niveles tan bajos como en este 2018.
A simple vista pudiera parecer que el problema no es tan grave, pero basta con hacer una pequeña prueba para redimensionar lo que ocurre.
Por ello tienen que mover diariamente los muelles donde se sitúan las embarcaciones, o de lo contrario, pueden presentar afectaciones mecánicas.
Los comerciantes de la zona señalan que al haber menos agua en La Presa, los visitantes menos utilizan las embarcaciones, lo que repercute en los ingresos y por ende en los salarios del personal.
Si no se encuentra una pronta solución, el problema escalará de forma aún más preocupante.
mvls