En un ambiente de profunda consternación y reclamos de justicia, familiares y amigos se reunieron este 3 de abril en la Funeraria León para brindar el último adiós a Catalina Figueroa, una de las víctimas mortales tras la aplicación de sueros vitaminados en la capital sonorense.
El caso, que ha conmocionado a la sociedad civil, pone bajo la lupa las prácticas de medicina alternativa en la región.
Así ocurrieron los lamentables hechos
Catalina, de apenas 40 años, falleció el pasado jueves en el Hospital General del Estado tras luchar contra una insuficiencia renal aguda que, según sus allegados, fue provocada por un tratamiento intravenoso. Durante el velorio, el dolor se transformó en indignación.
Su hermano, Diego Figueroa, fue enfático al describir la vitalidad que caracterizaba a Catalina antes de acudir a la clínica:
“Mi hermana era una persona sana, no tenía nada. Me la envenenaron”, declaró ante los medios, visiblemente afectado.
La familia Figueroa no descarta emprender acciones legales conjuntas con los parientes de las otras tres víctimas confirmadas hasta el momento.
La intención es formar un frente común que presione a las autoridades para que el caso no quede en la impunidad.
“Estoy dispuesto a todo, me uno con toda la gente, pero queremos que se haga justicia”, añadió Diego.
El cuerpo de Catalina será trasladado este 4 de abril al panteón Jardines del Buen Pastor, donde se le dará sepultura. Mientras tanto, el vacío que deja en su hogar se suma a una creciente crisis sanitaria en Hermosillo que ya cobró la vida de dos mujeres y dos hombres en circunstancias alarmantemente similares.
La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) mantiene abiertas las carpetas de investigación, centrando la atención en el médico homeópata Maximiliano “N” y en la procedencia de las sustancias de la línea Rubio Pharma. Para la familia de Catalina, el entierro no marca el fin del proceso, sino el inicio de una batalla legal para evitar que más familias sonorenses atraviesen por la misma tragedia.
Contexto de la tragedia: Negligencia y sueros letales
La muerte de Catalina Figueroa no es un hecho aislado. La crisis se intensificó tras confirmarse un patrón de reacciones adversas graves vinculadas a la clínica de Medicina Biológica Regenerativa Celular y tratamientos aplicados de forma privada.
* Otras víctimas: Además de Catalina, se reportó el deceso de Dinora Ontiveros, quien tras recibir el suero sufrió una falla multiorgánica (renal, hepática y neumonía). Asimismo, el caso de Jesús Héctor Almeida y su hijo Sebastián agravó la situación, pues ambos fallecieron bajo condiciones similares tras inyectarse soluciones intravenosas.
* Investigación en curso: El pasado 1 de abril, las autoridades catearon un inmueble en la colonia Jesús García, asegurando expedientes clínicos, equipo de cómputo y diversas soluciones inyectables para determinar si los compuestos estaban contaminados o si el personal carecía de la capacitación necesaria para su administración.
POT