Con datos sustentados ante la autoridad judicial, Rigoberto “N”, obtuvo una sentencia condenatoria de 14 años 6 meses de prisión, derivado de una audiencia de procedimiento abreviado.
En dicho procedimiento, reconoció su culpabilidad en el delito de violación equiparada agravada y abuso sexual cometido con violencia agravada en dos ocasiones, en ofensa de una menor de edad, en el municipio de Mulegé, Baja California Sur.
En base a una exhaustiva investigación y la presentación de datos de prueba contundentes, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Baja California Sur, de acuerdo con la carpeta de investigación los hechos ocurrieron en un domicilio ubicado en la colonia Guerrero en Santa Rosalía, donde Rigoberto “N”, agredió sexualmente a la víctima dos veces:
La primera el 12 de septiembre del 2023 y el 19 de diciembre del 2024, transgrediendo con su actuar el bien jurídico tutelado por el derecho, como lo es el normal desarrollo psicosexual de la víctima.
Tras la denuncia presentada ante la institución en el 2024, la Unidad de Investigación Delitos de la Subprocuraduría de Justicia Penal Zona Norte, inició las diligencias correspondientes.
La agente del Ministerio Público a cargo del caso ordenó la recopilación de pruebas periciales, incluyendo un peritaje psicológico y de medicina legal a la víctima; con el objetivo de robustecer la acusación.
En la audiencia intermedia, celebrada el pasado martes 24 del mes en curso, la Representante Social expuso los elementos de prueba suficientes para relacionar a Rigoberto “N” con el ilícito.
Por lo que la defensa solicitó la resolución mediante terminación anticipada, que fue concedida por el Juez, dictando sentencia privativa de la libertad por 14 años 6 meses de prisión, la reparación de daño consistente en pago de terapia psicológica para la víctima y 151 días de multa, en contra de Rigoberto “N” por los delitos de violación equiparada agravada y abuso sexual con violencia.
Alarmas de que un menor fue abusado
Las señales de alerta ante un posible abuso sexual en un menor pueden manifestarse de distintas formas, tanto físicas como emocionales y conductuales.
Entre los indicios más comunes se encuentran cambios bruscos en el comportamiento, como aislamiento, miedo repentino hacia ciertas personas o lugares, ansiedad, depresión o conductas regresivas (como volver a mojar la cama).
También pueden presentarse alteraciones en el sueño, pesadillas frecuentes, bajo rendimiento escolar o pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
En algunos casos, el menor puede mostrar conocimientos o conductas sexuales inapropiadas para su edad, lo cual resulta un foco de atención importante. A nivel físico, pueden aparecer molestias, dolor o lesiones en zonas íntimas, infecciones recurrentes o dificultad para caminar o sentarse.