Más allá de las canchas y los reflectores, el corazón del fútbol mexicano late con fuerza en el estado de Guerrero, Telediario, Puebla te cuenta cómo las manos de expertos artesanos han convertido un oficio tradicional en un símbolo de resistencia cultural.
Durante más de 60 años se ha mantenido vigente la fabricación artesanal de balones de fútbol en Chichihualco, una comunidad del municipio de Nicolás Bravo, en el estado sureño mexicano de Guerrero, cabe señalar que esta tradición está cobrando nueva relevancia de cara al Mundial de 2026.
A través de distintas imágenes podemos visualizar a los trabajadores cortando cuero sintético en formas hexagonales, pintando y ensamblando paneles, además del proceso para aplicar pegamento a las bolas terminadas antes de empaquetarlas.
¿Cómo surgió la tradición de fabricar balones artesanales en Chichihualco?
En lo que respecta al origen de esta producción en la región, se remonta a 1963 cuando los primeros conocimientos sobre la elaboración de pelotas cosidas a mano llegaron a la comunidad como una alternativa económica en una región dedicada principalmente al trabajo agrícola.
"La historia del balón comenzó en 1963. Fue gracias a un hermano mío llamado Ramiro. Él trajo el balón aquí para que lo conociéramos", explicó Humberto Alarcón Sosa, un productor local de fútbol.
Esta producción artesanal de balones de fútbol de cuero comenzó con el fundador y pionero Zeferino Alarcón Adame, originario de León, Guanajuato. Ya que su balón de piel de becerro, registrado bajo la marca 'Estrella Super Crack', se utilizó en 1975 en la Primera División y en los Juegos Panamericanos.
"Así nació el balón, para coserlo aquí, porque antes la gente de aquí solo vivía de la agricultura" agregó el artesano de la región.
En adición a que, en su apogeo, la marca 'Kiker Pro' producía más de 50.000 balones al mes en unos 70 talleres de Chichihualco. Desde entonces, la producción ha caído un 70 por ciento debido a la competencia de los fabricantes chinos.
"Antes era de cuero. Después, el cuero escaseó y buscaron una forma de fabricar el balón de otra manera, y entonces surgió el material sintético", dijo Humberto Alarcón, de Kiker Pro.
¿Podrá el balón guerrerense recuperar su gloria frente a la competencia extranjera de cara al 2026?
Frente a los desafíos de la industrialización masiva, el destino de estas piezas artesanales ahora depende del reconocimiento al valor del trabajo manual y de la preferencia de los consumidores por productos con identidad.
El futuro de este legado guerrerense no solo reside en la precisión de sus costuras, sino en la capacidad de adaptar su maestría histórica a las nuevas demandas de un mercado global que busca autenticidad.
GLB