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"Jamás perdí la fe": Dan de alta Erasto Crisanto, el pescador que sobrevivió 15 días perdido en un cenote de Veracruz

Tras pasar varias semanas en el hospital recuperándose de un cuadro de desnutrición y deshidratación, el joven de 31 años regresó a casa junto a su familia y fue recibido con gran entusiasmo por la comunidad.

Crisanto se mostró feliz de ver a su familia tras ser rescatado de su naufragio | | Cortesía
Fluvio Cesar Martínez
Veracruz

Erasto Crisanto Valdéz, el pescador de 31 años que permaneció 15 días atrapado en un cenote de Veracruz, fue dado de alta tras recuperarse de un grave cuadro de deshidratación y desnutrición. Este fin de semana regresó a su hogar, en el municipio de Uxpanapa, donde lo esperaban con ansias decenas de familiares, amigos y vecinos.

En el poblado 14, su lugar de residencia, cientos de personas se congregaron para recibirlo con muestras de alegría y alivio. Durante dos semanas enteras, la comunidad no cesó en la búsqueda del joven, hasta que el pasado viernes 7 de agosto, un equipo de buzos privados, mexicanos y extranjeros, logró hallarlo con vida en una caverna ubicada a más de cien metros de profundidad.

La familia de Erasto organizó una celebración y una misa para agradecer a Dios por lo que consideran un auténtico milagro: que el pescador apareciera con vida después de tantos días en condiciones extremas.

Desde su ingreso al Hospital General de Uxpanapa, donde los médicos lograron estabilizarlo, Erasto compartió algunos detalles de su odisea. Relató que se perdió en el cenote mientras intentaba capturar con su arpón un pez robalo, y aunque no recuerda con precisión cómo llegó hasta la cueva donde fue rescatado, describió el lugar como un espacio oscuro, sin visibilidad, húmedo pero con oxígeno suficiente para sobrevivir.

Durante esos 15 días, confesó que solo bebió agua del cenote y no probó alimentos. El tiempo, dijo, se sintió como apenas tres días, pero en todo momento mantuvo la esperanza. La oración, aseguró, fue su única herramienta para resistir.

"Jamás perdí la fe de que me encontrarían", declaró el pescador, sin imaginar que, mientras él luchaba por mantenerse con vida, afuera se desplegaba un operativo de búsqueda que movilizó a decenas de personas y equipos especializados.

La historia de Erasto Crisanto, que ya corre de boca en boca, se convierte en un testimonio de resistencia, fe y el inquebrantable vínculo entre un hombre y su comunidad. Ahora, de vuelta en casa y rodeado de los suyos, el pescador vive su propio milagro: el regreso a la vida.


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Fluvio Cesar Martínez
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