La confirmación del fallecimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como "El Mencho", marca el cierre de uno de los capítulos más violentos en la historia reciente de México.
Tras el operativo conjunto realizado en la sierra de Tapalpa, Jalisco, la atención pública se ha desplazado de las tácticas militares hacia los protocolos forenses y el destino final de los restos del que fuera el líder máximo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El proceso de entrega a familiares: Esto pasará con los restos del capo
Durante la "Conferencia del Pueblo" de este lunes 23 de febrero de 2026, la administración federal, encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, ofreció detalles sobre la situación jurídica y logística del cuerpo.
Fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien clarificó el procedimiento que seguirá el Estado mexicano en torno al cadáver del capo.
A diferencia de otros casos de figuras históricas donde el Estado ha intervenido para evitar cultos o monumentos, García Harfuch fue directo al señalar que se seguirán los protocolos legales estándar.
Según lo declarado por el secretario, la Fiscalía General de la República (FGR) ya ha completado las pruebas de identidad necesarias que ratifican, en menos de 24 horas, que el cuerpo bajo custodia pertenece a Oseguera Cervantes.
"Normalmente, los reclaman los familiares y se entregan", explicó el funcionario, confirmando que no se prevé un trato excepcional que impida que los parientes del occiso soliciten la devolución de los restos para su sepultura.
Este proceso no solo involucra a "El Mencho", sino también a su círculo de seguridad inmediata.
Se confirmó que junto a él fallecieron dos colaboradores cercanos: un miembro de su escolta personal y un alto mando de la organización apodado "El Tuli", cuyos restos también están sujetos a ser reclamados por sus familias correspondientes una vez concluidas las diligencias periciales.
- Comunidad
Implicaciones de seguridad en el protocolo
La entrega de los restos de un personaje de esta magnitud no es un trámite puramente administrativo; conlleva un despliegue de seguridad preventivo.
Las autoridades mexicanas suelen monitorear estos procesos para evitar que los funerales se conviertan en eventos de demostración de fuerza por parte de los grupos delictivos o que generen brotes de violencia en las zonas de origen de los implicados.
Hasta ahora, no se ha reportado que exista algún impedimento legal para que la familia Oseguera reclame el cuerpo.
No obstante, el manejo del cadáver ha sido estrictamente resguardado por fuerzas federales desde su traslado en helicóptero a la Ciudad de México, garantizando que no haya interferencias externas en la custodia de la evidencia biológica.
Un operativo de precisión binacional
La caída del hombre más buscado de México se gestó el domingo 22 de febrero, mediante un despliegue de alta precisión que incluyó a:
• Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano.
• Aeronaves de la Fuerza Aérea.
• Inteligencia de los Estados Unidos, que proporcionó datos complementarios cruciales.
La desaparición física de Oseguera Cervantes, quien lideró una expansión criminal en más de 25 estados de la República y 40 países, deja un vacío de poder que el Gobierno Federal busca contener mediante la presencia de la Guardia Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia.
La entrega de sus restos a la esfera privada familiar simboliza, para el Estado, el fin administrativo de una persecución de más de tres décadas.
A pesar de la sensibilidad del caso, la administración actual apuesta por el cumplimiento irrestricto de la ley, permitiendo que el proceso forense culmine con la entrega habitual, cerrando así el ciclo de uno de los objetivos prioritarios de la justicia internacional.