El pasado 13 de febrero, Jenifer Sánchez Solís, de 19 años de edad, decidió acudir a las bodas comunitarias de Veracruz para casarse con su pareja, un joven oriundo de Oaxaca.
No obstante, la decisión de la joven norteamericana terminó por costarle la vida debido a que fue asesinada por su expareja luego de que éste enfureciera al enterarse de la situación.
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Jenifer era hija de migrantes mexicanos originarios de Loma Bonita, Oaxaca, aunque ella es nacida en Carolina del Norte.
La distancia no le pareció un impedimento y acudió hasta Playa Vicente, Veracruz para unir su vida junto con la de su novio.
Tras la boda, la chica mexicoamericana retornó a Estados Unidos donde fue asesinada en la localidad de Garner, condado de Wake, crimen por el que se señala a su exnovio Ricardo González como el presunto responsable.
Se enteró por redes de la boda de su exnovia y la mata a balazos al volver a EE.UU.
Hacía meses que Jenifer había terminado su relación con Ricardo, ya que él mismo ejercía violencia física y psicológica contra la joven.
Fue luego de pasar varios meses con su nueva pareja que ambos decidieron aprovechar las bodas colectivas gratuitas en el municipio veracruzano, colindante con la tierra de sus padres en Oaxaca.
Información oficial indica que Ricardo, quien es originario de La Unión Progreso, municipio de Santiago Sochiapan, Veracruz, no toleró que ella hubiera seguido adelante con su vida, lo que le llevó a cometer el feminicidio.
El homicida habría disparado contra la chica utilizando un arma calibre 9 milímetros, luego de enterarse de la boda vía redes sociales.
Autoridades del condado de Wake, carolina del Norte, iniciaron las investigaciones correspondientes para esclarecer los hechos y detener al presunto feminicida.
En tanto, Jenifer será sepultada en la Unión Americana donde residen sus padre y esposo.
EG