El horror y la indignación se apoderaron de la comunidad de Estación Chontalpa en Huimanguillo, Tabasco, tras conocerse que la tumba de Marcela Aguilar Álvarez, una joven asesinada a balazos el lunes 8 de junio pasado, fue violentada horas después de su entierro.
Conocida como "Masha" entre sus seres queridos, la víctima fue privada de la vida dentro de su propio domicilio. Debido a su situación de escasos recursos, fueron amigos y vecinos quienes, a través de redes sociales, solicitaron apoyo para poder darle sepultura.
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Sin embargo, lo que parecía el cierre de una tragedia se convirtió en un nuevo ultraje: la bóveda donde descansaba apareció abierta y su cuerpo expuesto, según confirmaron las autoridades.
Versiones locales señalan que Marcela era pareja sentimental de un joven apodado "El Bizcocho", quien habría sido ejecutado días antes en la misma zona. Aunque el móvil del crimen y la profanación aún se investigan. Los responsables no sustrajeron ningún objeto del ataúd.
El descubrimiento generó conmoción entre familiares y vecinos, quienes difundieron el hecho en redes sociales para exigir justicia. Elementos de la Policía Municipal de Huimanguillo acudieron al lugar tras el reporte de auxilio.
La Fiscalía General del Estado (FGE) ya abrió una carpeta de investigación para dar con los responsables de ambos hechos: el homicidio y la profanación del sepulcro.
AGA