Ante el repunte de casos de sarampión registrado en distintas regiones del país, una de las preguntas más frecuentes entre la población adulta es si es necesario volver a vacunarse, aun cuando la dosis fue aplicada durante la infancia.
La inquietud ha cobrado fuerza especialmente entre jóvenes y adultos que no conservan su cartilla de vacunación o desconocen si su esquema fue completo.
Autoridades de salud han salido a aclarar el panorama y a emitir recomendaciones puntuales para evitar la propagación de esta enfermedad altamente contagiosa.
¿Es necesario vacunarse contra el sarampión si ya se aplicó de bebé?
De acuerdo con la página web del gobierno federal, la mejor protección contra el sarampión para los niños, es la vacuna triple viral (que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis); para adolescentes y adultos la doble viral (sarampión y rubéola), según el Programa Universal de Vacunación.
Además, si estás seguro de que ya padeciste sarampión durante tu infancia o adolescencia, no es necesario vacunarte.
¿Qué es la vacuna contra el sarampión?
En México, la vacuna que protege contra el sarampión forma parte del esquema nacional de inmunización y se aplica como vacuna triple viral (SRP) —que incluye también rubéola y parotiditis— o como vacuna doble viral (SR) en ciertos grupos de edad.
El esquema básico aconsejado por la Secretaría de Salud consiste en dos dosis: una al año de edad y otra como refuerzo entre los 6 y 9 años.
De acuerdo con especialistas, la necesidad de una nueva dosis depende de factores como la edad, el número de vacunas recibidas y el contexto epidemiológico actual, por lo que no todos requieren un refuerzo, pero sí una revisión de su historial de vacunación.
¿Cuáles son los síntomas del sarampión?
La OMS señala que los signos del sarampión que pueden identificarse fácilmente y son los siguientes:
- Secreción nasal
- Tos
- Ojos llorosos y enrojecidos
- Pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas.
Asimismo, entre los primeros siete y 18 días podrían presentarse erupciones cutáneas, por lo que en las primeras señales de padecer la enfermedad, es importante que el paciente acuda al médico de inmediato para descartar que se trate de sarampión o en su defecto, un tratamiento para eliminar los síntomas.
Si la enfermedad no es atendida a tiempo, síntomas graves podrían hacerse presentes como los siguientes:
- Ceguera
- Encefalitis (una infección que causa una inflamación cerebral y que puede provocar daño cerebral)
- Diarrea grave y la consiguiente deshidratación
- Infecciones del oído
- Problemas respiratorios graves como neumonía.