La arena blanca, el sol y el mar han sido durante décadas la postal perfecta para las vacaciones de Semana Santa en Veracruz.
Pero este año, la imagen viene acompañada de una pregunta que ningún folleto turístico responde: ¿realmente es seguro meterse al agua?
A poco más de dos semanas del derrame de crudo que afectó más de 630 kilómetros de costa en el Golfo de México, las versiones encontradas entre autoridades, ambientalistas y los propios prestadores de servicios han dejado a los turistas navegando en un mar de incertidumbre.
La Cofepris declaró aptas 36 playas analizadas del 3 al 10 de marzo, pero el mensaje oficial contrasta con los hechos sobre el terreno: el crudo sigue recalandó en el sur de Veracruz.
Autoridades de Veracruz afirman que las playas son seguras
El 2 de marzo comenzó la emergencia. Una mancha de petróleo, cuyo origen las autoridades atribuyen a un buque y a dos chapopoteras submarinas, empezó a llegar a las costas de Pajapan, Tatahuicapan y Coatzacoalcos.
Días después, la contaminación se extendió hasta Tamaulipas. En respuesta, la Secretaría de Marina desplegó tres mil elementos y logró recolectar, según su último reporte, 740 toneladas de hidrocarburo, 700 de ellas directamente de la arena.
Mientras tanto, el gobierno federal ha calificado la situación como un evento “no severo”.
Recomendaciones si visitas las playas de Veracruz esta Semana Santa
Para quienes deciden arriesgarse, las autoridades han emitido recomendaciones que evidencian la persistencia del problema.
Ante la posibilidad de que los turistas entren en contacto con residuos de chapopote, el gobierno estatal sugiere usar aceite de bebé, aceite de oliva o limpiadores cítricos para retirar las manchas de la piel, y advierte no utilizar solventes como gasolina o triner, que pueden causar irritaciones graves.
La medida, aunque práctica, revela un escenario que contradice la narrativa de playas completamente saneadas.
En Coatzacoalcos, uno de los municipios más afectados, el alcalde Pedro Miguel Rosaldo aseguró que él será “el primero en meterse” al mar durante las vacaciones, y anunció un operativo de seguridad con 500 elementos.
No obstante, los prestadores de servicios turísticos de la zona mantienen la incertidumbre ante la posibilidad de que la contaminación espante a los visitantes.
Mientras tanto, la Secretaría de Marina mantiene activa la vigilancia con drones submarinos en Cantarell y siete aeronaves en la región.
ERV