Quienes me han leído y saben de mi oposición a la 4T se preguntarán ¿por qué me preocupa? ¿a qué viene esto de sugerirle a la presidenta que tenga mejores asesores?
Si a mí, y como a todos los que no queremos la continuación de la 4T, nos conviene que se equivoque y que estas reformas resulten en un fiasco, como en esta ocasión.
Les voy a decir por qué. Estos últimos siete años, los seis de López Obrador y el primero de Sheinbaum, han sido un retroceso democrático y una tras otra, las reformas que han hecho han sido para concentrar el poder en la presidencia de la República.
Eso le hace daño a la democracia.
De cualquier manera, la reforma judicial, la sobrerepresentación, todo eso, genera un estatus institucional, lo que ya está en las normas, en las leyes, en la Constitución, que va a ser una tentación muy grande para quien sea que llegue algún día a consumar la hazaña de la alternancia y sustituya a la 4T.
Alguien, alguna vez, algún partido, algún candidato, candidata, va a derrotarla y se va a encontrar a la hora de llegar al poder con una cantidad de instrumentos que le van a dar una enorme fuerza y la tentación de mantenerlos va a ser muy alta.
Eso no es democracia, eso es autoritarismo.
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Soy politólogo (doctor en Ciencia Política por la Universidad de Oxford) y fui político (diputado federal y expresidente nacional del PRD, entre otras cosas). Estoy jubilado y actualmente me dedico a escribir.