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Alejandro Sánchez


El agua sucia en Guadalajara le gana la agenda a las elecciones de 2027

Vecinos se manifiestan por mal estado del agua. | Luis Ángel Pedraza
Alejandro Sánchez
Guadalajara, Jalisco.

Iba a escribir sobre las elecciones de 2027 en Jalisco (ayuntamientos, diputaciones locales y federales), pero el problema del agua se agravó desde las primeras horas del día y ya no hubo manera de hablar de otra cosa.

Los retos de ese proceso electoral, como combatir la desinformación, elevar la participación y enfrentar el riesgo de infiltración del crimen organizado, tendrán que esperar su turno. Hoy lo que ocupa es el agua sucia y maloliente que llega a las colonias de Guadalajara.

La crisis no es nueva. Lleva año y medio agravándose y, en ese tiempo, he sido testigo de cada vez más casos de agua sucia saliendo de la llave. Vecinos y conocidos no han dejado de mandarme mensajes con sus historias, casi siempre a la misma hora, cuando abren la llave y el olor les confirma que el problema sigue ahí.

—Voy llegando, pero hay manifestaciones en mi colonia, El Sauz. No manches, no me he bañado en casa porque el agua huele a popó —me dijo un viejo conocido afectado en los últimos días.

—¿Con qué lavas los trastes?

—Lavamos los trastes con agua de garrafón.

—¿Cuánto tiempo llevan así?

—Ya llevamos una semana. ¡Es asqueroso! ¡Una inmundicia!

La conversación no tarda en girar hacia la política, porque mientras el agua corre turbia, los señalamientos corren claros.

Vemos a diputados y diputadas federales culpar al gobierno estatal. Los funcionarios del estado, o callan o responsabilizan al pasado. Todos sacando raja política. Todos deslindándose del problema actual.

—Noooo, eso es lo que no queremos los vecinos. Los afectados seguimos siendo nosotros. Que no digan que es un pedo político. Vengan a las unidades habitacionales y van a ver cómo sale el agua, hasta con gusanos. No podemos ni lavar los platos, neta, menos lavarnos las manos, ni trapear. Neta, apesta a drenaje.

—¿Ya te había pasado?

—Nunca me había pasado esto. Huele igual el baño con caca que sin caca. El contenedor es el que apesta, y la ropa igual. Mañana voy a mandar comprar una mini planta de tratamiento con tres filtros de tipo industrial, porque los normales no aguantan.

Es el testimonio de un vecino desesperado en medio de la politización del agua sucia en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Su caso no es excepcional. Es la rutina de colonias enteras que han aprendido a organizarse con garrafones, cubetas y filtros caseros, mientras las autoridades se echan la culpa unas a otras.

Vecinos se manifiestan por mal estado del agua.

Lo que más molesta no es solo el olor. Es la sensación de estar solos. Nadie avisa con claridad cuándo volverá el agua limpia, qué colonias están afectadas ni qué hacer con la ropa, los trastes o los baños. La información llega por WhatsApp, de boca en boca, a la misma velocidad con la que se riega el rumor político.

La Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco sigue haciendo el trabajo que le corresponde al SIAPA, precisar cuántas colonias reciben agua sucia y qué contaminantes trae.

Y ese es el punto. El agua se volvió un asunto electoral antes de ser un asunto resuelto. Los partidos la usan para golpear al adversario, pero los vecinos la viven en la tarja, en el baño, en la piel. Para ellos no hay proyecto político, hay agua que sirve y agua que no.

Mientras eso no cambie, los debates sobre desinformación, participación ciudadana y crimen organizado rumbo a 2027 seguirán sonando lejanos. Porque uno puede discutir cómo votar, pero no puede discutir con el olor que sale de la llave.

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Alejandro Sánchez

Cuenta historias que duelen y transforman desde hace 28 años. Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter | Finalista del Premio Gabo (FNPI Colombia). Director Editorial de Multimedios Jalisco...

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