Las palabras como salvación frente al caos y el estrés de Monterrey y su tráfico

Angélica Limón

El Apunte de Limón

México /

Hablemos de cosas cotidianas y complicadas: en nuestra ciudad en este momento está pasando por un colapso de muchos niveles y eso nos está enfrentando a algo en forma cotidiana. Por todos lados vivimos una situación de estrés importante.

Esto me llevó a una reflexión sobre cómo estamos manejando el estrés. En una ciudad como la de nosotros, donde todo es imperativo, todo es rápido, todo es inmediato, donde todos necesitamos ya resolver las cosas, donde necesitamos que el otro nos dé respuestas. 

Es necesario reflexionar sobre la calma y sobre la necesidad de la autorregulación, dirían los contemporáneos.

¿Cómo lograr la autorregulación en el caos diario?

¿Y cómo logramos eso? ¿Cómo logramos regularnos ante una situación de mucho estrés? Pues, hablando, utilizando las palabras. Preciso hoy venía hacia acá y el tráfico me enfrentó a una situación de estrés. Creo que todos nos enfrentamos cotidianamente ahí.

La cantidad de autos en la ciudad nos da muchos retos y entonces las palabras vienen a nuestro auxilio y nos salvan. ¿Y cómo nos salvan? Utilizándolas. 

El poder decir, estoy molesto, estoy estresado, estoy enojado, nos permite capturar lo que sentimos en una palabra y entonces aparece la calma. 

Quizá no como la esperamos, ¿verdad? Que todo se resuelve inmediatamente, pero al menos sí para poder entender qué es lo que sentimos y detener la actuación. 

La actuación que puede desembocar en agresión, en violencia. Pensemos qué necesitamos hacer ahora.

Las palabras son nuestra salvación.


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