Junio terminó y, con él, pareciera que también termina el interés de muchas empresas por la diversidad. Basta con que concluya el Mes del Orgullo para que las banderas arcoíris desaparezcan de escaparates, perfiles de redes sociales y campañas publicitarias, como si la inclusión tuviera fecha de caducidad.
Esto me lleva a una reflexión inevitable: el compromiso con los derechos humanos no debería limitarse a un mes del calendario ni responder únicamente a intereses comerciales. La diversidad no es una estrategia de marketing; es una realidad que existe los 365 días del año.
Por eso vale la pena reconocer a las empresas que entienden esta diferencia. Un ejemplo es IKEA, que ha sido reconocida por mantener una estrategia de diversidad, equidad e inclusión más allá de junio. La empresa cuenta con políticas globales que prohíben la discriminación por orientación sexual, identidad y expresión de género; impulsa redes de personas colaboradoras LGBTQ+ y aliadas para crear espacios laborales seguros; ofrece capacitación permanente en materia de inclusión; promueve procesos de contratación basados en las habilidades y la igualdad de oportunidades, y colabora con organizaciones de derechos humanos y de la diversidad sexual en distintos países.
No menciono este caso para hacer publicidad a una marca, sino porque necesitamos más ejemplos como este. Empresas que comprendan que la inclusión no consiste en cambiar un logotipo durante treinta días, sino en construir ambientes de trabajo donde todas las personas puedan desarrollarse con dignidad, seguridad y respeto.
Lamentablemente, todavía son pocas las organizaciones que asumen ese compromiso de manera auténtica. Y hacen mucha falta.
Las personas LGBT+ existimos todo el año. Trabajamos, estudiamos, emprendemos, pagamos impuestos, sostenemos familias y contribuimos al desarrollo económico y social de nuestro país. Somos parte de esta sociedad todos los días, no únicamente durante junio.
Por eso la visibilidad debe mantenerse de forma permanente y en todos los espacios. Porque así como aún existen centros de trabajo inseguros y violentos para las personas LGBT+, también persiste la discriminación en las escuelas, en las calles e, incluso, dentro de muchos hogares. La violencia no termina el 30 de junio, y la necesidad de inclusión tampoco.
Mientras más visibles seamos y mayor sea el esfuerzo por sensibilizar a la sociedad, más cerca estaremos de construir espacios donde nadie tenga que ocultar quién es para conservar un empleo, terminar sus estudios o simplemente caminar con tranquilidad.
El verdadero orgullo no se guarda junto con la bandera al terminar junio. Se demuestra cada día mediante acciones concretas, políticas incluyentes y el respeto a la dignidad de todas las personas.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Fascinación Jiménez
“Soy licenciada en ciencias y técnicas de la comunicación , actualmente estoy cursando la licenciatura en criminología, investigación criminal y criminalística. Soy defensora de los derechos humanos y activista desde hace 24 años, fundadora de la marcha del orgullo de Guadalajara y presidenta de la asociación civil Unión Diversa de Jalisco, desde donde he impulsado la agenda de diversidad sexual y los derechos de las mujeres."