Comunidad

Entre abandono y esperanza: historias reales

Francisco Obrayams Villalobos Ávila


Le aventaron agua hirviendo, hoy todavía da la patita

Francisco Obrayams Villalobos Ávila | Telediario Guadalajara
Francisco Obrayams Villalobos Ávila
Guadalajara, Jalisco

A Kratos no lo lastimó la calle, lo lastimó la crueldad humana.

Su historia comenzó en San Pedro Tlaquepaque, donde este perrito fue víctima de una terrible agresión: le aventaron agua hirviendo. Parte de su cuerpo quedó marcado para siempre, incluso su nariz, que hoy lleva las cicatrices de aquel momento de dolor.

Pero la historia de Kratos todavía tenía un capítulo más difícil.

Una rescatista subió su historia a redes sociales y pidió apoyo económico para ayudarlo. Muchas personas pudieron enterarse de su caso y seguramente hubo quienes quisieron aportar para que Kratos recibiera atención. Sin embargo, la ayuda que se necesitaba para él no llegó como debía.

Y mientras la historia circulaba, Kratos seguía ahí. Herido, Dolorido, Solo.

Hasta que, de alguna manera, este pequeño sobreviviente encontró la forma de seguir adelante. Kratos llegó hasta una farmacia, arrastrándose y buscando ayuda. Fue ahí donde alguien decidió no mirar hacia otro lado. Desde ese lugar se comunicaron con nosotros para pedir auxilio para este noble perrito.

Y cuando uno conoce a Kratos, hay algo que sorprende todavía más que sus cicatrices: su manera de ser.

Porque a pesar de todo lo que le hicieron, Kratos no perdió la confianza en los seres humanos. Le encanta dar la patita. Sí, esa misma patita que hoy puede convertirse en el símbolo de una segunda oportunidad.

Kratos podría tener razones para desconfiar, para esconderse, para no volver a creer. Pero él eligió otra cosa: eligió seguir dando amor.

Kratos el perrito que sobrevivió a la crueldad humana

Sus cicatrices no son un defecto. Son las huellas de una historia que sobrevivió al dolor. Son la prueba de que alguien pudo hacerle daño, pero no logró quitarle su ternura.

Hoy Kratos no busca lástima. Busca una familia.

Busca una persona que vea más allá de su nariz marcada, más allá de sus heridas y más allá de todo aquello que tuvo que soportar. Alguien que entienda que adoptar a un perro como Kratos no es rescatar solamente a un animal: es demostrarle que después de tanta crueldad también existe el amor.

Porque a Kratos le arrebataron mucho. Le arrebataron la tranquilidad, le dejaron cicatrices y lo hicieron pasar por un dolor que ningún animal debería conocer. Pero hay algo que no pudieron quitarle: sus ganas de confiar.

Hoy este grandulón está listo para escribir una historia diferente. Una historia donde ya no haya agua hirviendo, abandono ni indiferencia. Una historia donde haya una cama, una familia, caricias y una mano que tome esa patita… y no la suelte nunca.

Kratos sobrevivió a lo peor. Ahora merece conocer lo mejor.

Y quizá, entre tantas personas que están leyendo estas líneas, se encuentre esa familia que él lleva tanto tiempo esperando.


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Francisco Obrayams Villalobos Ávila

Cuento con una licenciatura en Psicología con enfoque laboral. He dedicado 17 años de servicio a la Secretaría de Educación, donde durante 6 años trabajé en el área de conflictos del personal d... Ver más

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