Comunidad

Entre abandono y esperanza: historias reales

Francisco Obrayams Villalobos Ávila


Hoy celebramos la vida de una mujer que dejó el corazón en cada huella

Fabiola Ávila | Redes sociales
Francisco Obrayams Villalobos Ávila
Guadalajara, Jalisco

Hoy quiero hablar de Fabiola Ávila, mi mamá.

Una mujer que se atrevió a soñar cuando muchos le dijeron que no podía. Que escuchó muchas veces que aquello que imaginaba era imposible, pero decidió seguir adelante. Y para entender la mujer que hoy conocemos, hay que conocer también a la madre que siempre ha sido.

Cuando su hijo tenía apenas 4 años, enfermó. Sus pulmones no estaban respondiendo y necesitaba atención médica. Fabiola tenía poco dinero, pero tenía algo mucho más grande: el corazón de una madre. Caminó desde el Centro de Guadalajara hasta Zapopan buscando ayuda para su hijo. Pidió ayuda. Y muchas veces nadie la escuchó. Pero ella siguió caminando. Porque cuando una madre siente que la vida de su hijo está en juego, no existen distancias, cansancio ni puertas cerradas que puedan detenerla.

Ella siguió. Y quizá desde aquel momento comenzó a demostrarnos quién era realmente.

Una mujer de una fuerza enorme. Una madre que, aun siendo madre soltera, aprendió a sacar adelante a su familia y a levantarse cada vez que la vida intentó doblarla. Con el tiempo, esa misma fuerza encontró otro camino.

Los buenos chicos. 

Los abandonados.

Los heridos.

Los que nadie quería.

Los que necesitaban que alguien creyera en ellos. Y Fabiola creyó. Así nació un sueño que terminó convirtiéndose en Refugio Buenos Chicos. Un sueño que muchos dijeron que nunca podría lograr. Hoy, esa misma mujer les demostró que sí podía.

Y por eso hoy pienso en el Mictlán. Porque cuando algún día le toque cruzar ese puente, estoy seguro de que no estará sola. Del otro lado estarán todos esos buenos chicos que alguna vez tocó con sus manos y con su corazón. Cientos de patitas corriendo hacia ella. Colitas moviéndose. Y alguno seguramente le dirá:

"Fabiola, llegaste. Nosotros te estábamos esperando".

Porque algunas personas dejan recuerdos. Fabiola ha dejado vidas. Hoy celebramos a la fundadora del Refugio Buenos Chicos, pero sobre todo celebramos a la madre, a la mujer y al ser humano que nunca dejó de creer.

Feliz cumpleaños, mamá. Gracias por enseñarme que la fuerza no siempre está en los brazos. A veces está en el corazón de una mujer que, aun cuando todos dicen “no puedes”, responde caminando un kilómetro más. Y tú llevas toda una vida caminando.

Hoy celebramos tu vida.

Mañana seguiremos caminando por tu sueño.

Fabiola Ávila, fundadora de Refugio Buenos Chicos.


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Francisco Obrayams Villalobos Ávila

Cuento con una licenciatura en Psicología con enfoque laboral. He dedicado 17 años de servicio a la Secretaría de Educación, donde durante 6 años trabajé en el área de conflictos del personal d...

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