El Apunte de Sagaón
¿Oportunidad o abuso? La delgada línea que destruye el talento y la salud mental de los jóvenes
Hace unos días celebramos el Día de la Juventud. Hablemos de algo preocupante. Comentamos constantemente de que nuestros jóvenes necesitan oportunidades, que necesitan empleo, que necesitan emprender, que necesitan que alguien crea en ellos.
Pero hay una pregunta que tenemos que hacernos. ¿Qué pasa cuando finalmente encuentran esa oportunidad y alguien se aprovecha de su talento?
Porque hoy un joven no solamente enfrenta el reto de construir trabajo, también enfrenta presión económica, competencia, incertidumbre, comparación social y muchas veces la desesperación de sentir que tiene que demostrar su valor todo el tiempo.
Y eso tiene consecuencias.
La Organización Mundial de la Salud reconoce que las adversidades, la violencia, la exclusión y los problemas socioeconómicos pueden convertirse en factores de riesgo para la salud mental.
Y sabemos que el estrés excesivo puede contribuir a problemas como ansiedad y depresión. Pero pensemos ahora en un joven emprendedor.
En principio, eso debería de ser una historia de éxito. Pero no siempre lo es.
Un joven que tiene una idea, que desarrolla un proyecto, que trabaja meses o incluso años para construir algo y que finalmente llega con u buscando capital, experiencia, contactos e infraestructura.
Porque también existen casos en los que el joven termina entregando su trabajo sin el reconocimiento que merece.
Le cambian las condiciones, le reducen la participación que originalmente le ofrecieron, utilizan su desarrollo o simplemente alguien con más dinero, más experiencia y más poder termina quedándose con el beneficio de aquello que un joven construyó.
Y seamos claros, necesitar una oportunidad no significa renunciar a tus derechos.
La juventud no debe ser sinónimo de ingenuidad y la experiencia empresarial de una persona nunca debería convertirse en una herramienta para abusar de quien apenas está comenzando.
Porque cuando a un joven le quitan el fruto de su trabajo, no solamente pueden quitarle su dinero, sino la confianza en sí mismo, la confianza en su talento, la confianza en emprender, la confianza en volver a intentarlo.
Y por eso este tema también tiene que entrar en la conversación de salud mental juvenil.
Ellos quieren que haya transparencia cuando se habla de porcentajes y participaciones, que los acuerdos queden claros, que se proteja la propiedad intelectual, que existan mecanismos de orientación, mediación y defensa para un joven que no tiene los recursos para enfrentarse solo a una empresa o a un empresario poderoso.
Y quiero dejar claro, esto no significa ir en contra de los empresarios.
Significa que los empresarios que sí creen en México, que puedan aportar, que no le roba al joven su talento, que lo impulsa.
Un buen empresario no se aprovecha de su inexperiencia, lo forma. Un buen empresario no le quita su futuro, le ayuda a construirlo.
Así que en este mes de la juventud es muy sencillo, oportunidades sí, abusos no.
Porque no basta con abrirle una puerta a nuestros jóvenes, tenemos que asegurarnos de que cuando crucen esa puerta nadie les roba la idea, el trabajo, el talento ni la esperanza.
Trabajemos para convertir esta preocupación en una realidad, porque proteger el talento joven también es proteger el futuro de México.
Comunicóloga y activista. Fundadora de Finanzas para la Mujer, iniciativa que promueve el empoderamiento económico femenino a través de planeación y conocimiento financiero.
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