La reciente polémica en torno al conductor Pedro Sola reabrió un debate que trasciende la farándula: ¿es la indignación digital un reflejo genuino de la sociedad o solo un espejismo fabricado por algoritmos y granjas de bots?. Aunque las tendencias en redes sociales pueden ser distorsionadas o amplificadas artificialmente, existe evidencia sólida para sugerir que, en el caso del bienestar animal, el ruido digital tiene raíces profundas en la realidad nacional.
Para entender este fenómeno, debemos mirar fuera de la pantalla. En 2021, la Encuesta Nacional sobre Bienestar Autorreportado (ENBIARE) del INEGI reveló datos contundentes: el 85.7% de los adultos en México manifiesta empatía hacia la vida no humana. Este no es un dato algorítmico, sino el testimonio de ciudadanos en una encuesta nacional que no distingue entre zonas rurales o urbanas, ni niveles socioeconómicos.
Sin embargo, los datos también exponen una contradicción humana: sentir no es lo mismo que actuar. Mientras que la gran mayoría se dice empática, solo el 30.5% realizó una acción concreta para evitar el abuso animal en el año previo a la encuesta. Esta brecha nos indica que el verdadero desafío de nuestra sociedad no es despertar la sensibilidad —que ya existe—, sino construir los puentes institucionales y sociales para transformar esa emoción en denuncia, organización y participación ciudadana.
Es un error descalificar la indignación en internet como algo meramente artificial. Si bien las redes pueden acelerar la difusión de un mensaje, difícilmente pueden inventar una conciencia colectiva que no existe previamente. En un país donde 8 de cada 10 personas tienen acceso a internet, lo ocurrido con Pedro Sola no fue la creación de una tendencia, sino la exposición de una fibra sensible que ya vibraba en millones de mexicanos.
La pregunta relevante hoy no es si la indignación es auténtica, sino si estamos listos para evolucionar. Desde 2021, México ha vivido reformas legales y sentencias históricas que sugieren que esta sensibilidad ha crecido. Es necesario que el INEGI retome estas mediciones para confirmar si estamos ante un cambio cultural profundo.
Al final, la polémica de Pedro Sola podría ser recordada no como un video viral más, sino como la evidencia de un México que está cambiando su relación con los animales, pasando del simple hashtag a una exigencia de justicia y respeto por la vida.
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Ismael Abad Cadena
Soy licenciado en Sistemas Computacionales Administrativos por el Tecnológico de Monterrey. He participado en proyectos de desarrollo empresarial y de fortalecimiento institucional, además de promover la participación ciudadana como motor de cambio para construir comunidades más responsables y comprometidas con su entorno. He sido presidente de COPARMEX Tehuacán y past president del Club Rotario Tehuacán Granadas.
En 2010 creé TAC Una Protección al Entorno, A.C., organización dedicada al bienestar animal y la protección del medio ambiente en el estado de Puebla. A través de esta organización he promovido reformas legislativas, el desarrollo de políticas públicas, el fortalecimiento institucional y la construcción de precedentes judiciales en favor de los seres sintientes