Política

¡Ahí les voy!

Leonardo Schwebel


Dueños de Vidas

Leonardo Schwebel
Leonardo Schwebel
Guadalajara, Jalisco

El asesinato de Valeria Márquez no puede quedarse en la simple contabilidad de los 449 días transcurridos, los detenidos o los comunicados. Es un caso que obliga a mirar mucho más profundo. Si las investigaciones terminan por acreditar que el crimen fue ordenado desde la cúpula de una organización criminal, entonces estaremos frente a una realidad aterradora: hay hombres convencidos de que tienen el poder para decidir quién vive y quién muere.

No es únicamente un expediente. Es el retrato de una sociedad donde todavía sobreviven relaciones de dominio. Hombres que creen tener derechos sobre la vida de una mujer, sobre sus decisiones, sus amistades, su trabajo, su independencia y hasta su futuro. Cuando ella rompe ese control, aparece la amenaza. Cuando la amenaza no basta, llega la violencia. Y cuando tampoco es suficiente, llega el asesinato.

Hace apenas unos días, en un programa de entretenimiento, uno de los famosos participantes preguntó: “¿Dónde están las gatas para limpiar esto?”. Hubo risas y el comentario siguió de largo. Parecía inofensivo. No lo es. Es uno de miles de mensajes cotidianos que reducen a las mujeres a un papel de servicio y subordinación. La violencia extrema no nace de la nada; comienza cuando normalizamos el desprecio.

Valeria también ha sido revictimizada. Se juzgan sus relaciones, sus decisiones y su entorno, como si alguna de esas circunstancias pudiera explicar o justificar su muerte. No. Ninguna mujer pierde el derecho a vivir por enamorarse de la persona equivocada, por querer independizarse o por decidir el rumbo de su propia vida.

Si alguien con poder criminal creyó que podía eliminarla porque era su voluntad, el problema ya no es una relación tóxica. Es una sociedad donde el machismo y la impunidad todavía caminan de la mano.

Es el reflejo de una cultura donde todavía existen hombres convencidos de que una mujer les pertenece, de que pueden controlar sus decisiones, sus amistades, su trabajo, su libertad y hasta su futuro.

Más allá del avance de las investigaciones, la pregunta sigue siendo incómoda: ¿Cuántas Valerias más tendrán que morir para entender que el machismo también mata y que el poder, cuando se mezcla con la violencia, termina creyéndose dueño de la vida de los demás?

noticia escrita por
Leonardo Schwebel

Periodista desde 1978, actualmente conductor de Telediario Guadalajara

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