Política

¡Ahí les voy!

Leonardo Schwebel


De mentadas a asesinatos

Leonardo Schwebel
Leonardo Schwebel
Guadalajara, Jalisco

En Jalisco, tres de cada cuatro víctimas de homicidio doloso fueron asesinadas con un arma de fuego, según cifras oficiales.

Pero no me refiero a eso.

En un operativo en Jilotlán de los Dolores, los militares decomisaron un arsenal, incluyendo una Barret calibre .50, considerada sofisticada y de procedencia extranjera.

Pero no me refiero a ese tráfico.

Un altercado vial, un joven en una escuela y otro menor involucrado en un incidente distinto, así como asesinados en riñas. En estos casos recientes y más, hay algo que debería preocuparnos: lo común empieza a ser encontrarnos con personas armadas.

Hechizas o normales, legales o ilegales, cada vez aparecen más evidencias de que en cualquier momento podemos encontrarnos con alguien que lleva un artefacto encima y que, ante una discusión, una amenaza o simplemente un arranque de enojo, puede decidir utilizarlo.

Antes, un encerrón vehicular podía acabar en insultos, amenazas o golpes. Hoy, nadie sabe si la persona que se baja del automóvil lleva una pistola. Antes, una discusión entre jóvenes podía resolverse con un pleito. Hoy, existe el riesgo de que alguno saque algo. Y cuando esto sucede en una escuela o una casa, la preocupación se multiplica.

¿Dónde están?, ¿quién las vende?, ¿quién las fabrica?, ¿quién las transporta?, ¿quién las guarda?, Y, sobre todo, ¿cómo llegan hasta personas que no deberían tenerlas?

No basta con decomisar después de que ocurre un delito. Tampoco basta con informar que hubo un detenido y que se aseguró un artefacto. El problema es mucho más profundo: tenemos que entender cómo circulan y qué está haciendo la autoridad para impedir que lleguen a las calles.

Porque una sociedad violenta es un pretexto donde cualquier desacuerdo puede convertirse en tragedia.

No hay control suficiente y las consecuencias están frente a nosotros.

Las discusiones suben de tono, los ánimos se desbordan y adiós.

Porque no necesita estar en manos de un gran criminal para ser mortal. Basta con que esté con personas equivocadas, en el momento inadecuado.

Cada vez parece más fácil pasar de una mentada a un asesinato, generalmente impune.

Los escenarios se multiplican pero ya no es el infortunio de estar en una zona criminal, sino en lugares donde matar es más fácil de lo que pensamos.

noticia escrita por
Leonardo Schwebel

Periodista desde 1978, actualmente conductor de Telediario Guadalajara

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