¿Cómo sobrevivirá Monterrey al calor extremo? Necesitamos un cambio ahora para llegar a mañana

Sandrine Molinard

El Apunte de Molinard

México /

Imagina el área metropolitana de Monterrey dentro de 20 años: ¿Más días de calor insoportable? ¿Más sequía? ¿Lluvias cada vez más violentas y destructivas? 

Ahora imagina algo distinto: calles con sombra, parques que absorben el agua cuando llueve, barrios donde el calor no es una amenaza para la salud. 

La diferencia entre esos dos futuros no es el clima. La diferencia está en las estrategias y acciones que implementamos HOY.

En algún momento de nuestra historia, dejamos de vernos como parte de la naturaleza y empezamos a actuar como sus dueños.

Construimos un modelo económico basado en extraer más y más recursos, sin preguntarnos cuánto podíamos tomar antes de que el sistema colapsara.

Y las señales de alerta llegaron pronto: desde el siglo XIX ya había científicos advirtiendo las consecuencias de este modelo. Pero era demasiado rentable para frenarlo. Hoy estamos ante un escenario planetario preocupante.

Algunas culturas antiguas tenían una idea poderosa: antes de tomar una decisión importante, hay que preguntarse cómo afectará a las próximas siete generaciones.

 No a los próximos trimestres, no al siguiente periodo de gobierno. A las próximas siete generaciones. 

Sin embargo, las generaciones que nos antecedieron no se hicieron esa pregunta. Rompamos este paradigma: nosotros todavía podemos decidir diferente.

Y hay ciudades que ya lo están haciendo:

  • Rotterdam construyó plazas que almacenan agua en tormentas y funcionan como espacios públicos el resto del tiempo. 
  • Medellín creó corredores verdes que bajaron la temperatura dos grados. 
  • Los Ángeles trabaja en corredores de fauna para que su vida silvestre no quede atrapada por el concreto. 

Estos no son experimentos aislados. Son señales de que otro modelo es posible.

Entonces la pregunta es: ¿qué está haciendo Monterrey? Una ciudad que ya conoce el calor extremo, la escasez de agua y la fragilidad de sus ecosistemas naturales.

Reconciliarnos con la naturaleza no es romanticismo. Es inteligencia. Es salud pública. Es supervivencia.  

​Necesitamos proyectos que capturen el agua de lluvia y recarguen nuestros acuíferos. Necesitamos más árboles, menos asfalto, y espacios que nos protejan del calor. 

Necesitamos restaurar los ecosistemas que regulan el clima, filtran el aire y habilitan la vida que nos sostiene a nosotros. 

Necesitamos vivir más en armonía con nuestro entorno natural, y cuidarlo para que nos proteja a nosotros.

Hoy tenemos el conocimiento, las herramientas y los ejemplos para actuar. Lo que no podemos permitirnos es seguir sin hacerlo.


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  • Sandrine Molinard
  • Es licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por el Institut d’Études Politiques de Rennes, Francia y cuenta con una maestría en Geografía Urbana por la London School of Economics. Ha trabajado en el gobierno del Estado de Nuevo León y en el TEC de Monterrey en temas de desarrollo urbano y planeación metropolitana. Posteriormente formó parte durante 13 años del Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, organización que dirigió durante 11 años. Ha sido profesora de cátedra en la Universidad de Monterrey y en el Tecnológico de Monterrey, donde ha impartido cursos vinculados con gobernanza urbana, gestión pública y prospectiva territorial.
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