Algunas culturas antiguas tenían una idea poderosa: antes de tomar una decisión importante, hay que preguntarse cómo afectará a las próximas siete generaciones.
No a los próximos trimestres, no al siguiente periodo de gobierno. A las próximas siete generaciones.
Sin embargo, las generaciones que nos antecedieron no se hicieron esa pregunta. Rompamos este paradigma: nosotros todavía podemos decidir diferente.
Y hay ciudades que ya lo están haciendo:
Rotterdam construyó plazas que almacenan agua en tormentas y funcionan como espacios públicos el resto del tiempo.
Medellín creó corredores verdes que bajaron la temperatura dos grados.
Los Ángeles trabaja en corredores de fauna para que su vida silvestre no quede atrapada por el concreto.
Estos no son experimentos aislados. Son señales de que otro modelo es posible.
Entonces la pregunta es: ¿qué está haciendo Monterrey? Una ciudad que ya conoce el calor extremo, la escasez de agua y la fragilidad de sus ecosistemas naturales.
Reconciliarnos con la naturaleza no es romanticismo. Es inteligencia. Es salud pública. Es supervivencia.
Necesitamos proyectos que capturen el agua de lluvia y recarguen nuestros acuíferos. Necesitamos más árboles, menos asfalto, y espacios que nos protejan del calor.
Necesitamos restaurar los ecosistemas que regulan el clima, filtran el aire y habilitan la vida que nos sostiene a nosotros.
Necesitamos vivir más en armonía con nuestro entorno natural, y cuidarlo para que nos proteja a nosotros.
Hoy tenemos el conocimiento, las herramientas y los ejemplos para actuar. Lo que no podemos permitirnos es seguir sin hacerlo.
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Sandrine Molinard
Es licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por el Institut d’Études Politiques de Rennes, Francia y cuenta con una maestría en Geografía Urbana por la London School of Economics.
Ha trabajado en el gobierno del Estado de Nuevo León y en el TEC de Monterrey en temas de desarrollo urbano y planeación metropolitana.
Posteriormente formó parte durante 13 años del Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León, organización que dirigió durante 11 años.
Ha sido profesora de cátedra en la Universidad de Monterrey y en el Tecnológico de Monterrey, donde ha impartido cursos vinculados con gobernanza urbana, gestión pública y prospectiva territorial.