El Mundial de Futbol, en la práctica, ha terminado y ya solo queda esperar los últimos partidos esta semana. Por lo cual, es momento propicio para hacer un análisis sobre qué le dejó a México, que quizás tuvo solo 16 partidos, pero se queda con buenos saldos, en especial en lo que toca al cambio de narrativa nacional.
Ciertamente, en términos económicos, la derrama fue mucho menor a lo que se esperaba. Hay algunos cálculos que apuntan a que se quedó hasta 30 por ciento por debajo de lo estimado y a que las expectativas oficiales sobre turistas y derrama fueron demasiado optimistas.
Lo podemos ver en las ocupaciones hoteleras, que estuvieron 20 por ciento debajo de lo esperado en la Ciudad de México y Guadalajara.
Pero hay elementos extra dinero que también deben considerarse en este panorama.
Si bien en lo económico las cifras son chatas, el ambiente vivido en el país, la colección de notas positivas en la prensa internacional y el buen sabor de boca dejado a los visitantes, contrastan de manera muy positiva. El Mundial se cobró en Estados Unidos, sí, con más de 100 partidos. Pero se vivió en México. Aquí, la fiesta fue de otro nivel.
No era un escenario fácil y por eso vale la pena contextualizar que solo unas semanas antes de la justa deportiva se había gestado el intento de captura y muerte de Nemesio Oseguera, 'El Mencho'. Un hecho que detonó enfrentamientos en varias partes del país, quema de negocios, bloqueos carreteros y que proyectó internacionalmente la imagen de un Estado mexicano rebasado por una de las principales organizaciones criminales del país.
En narrativa, la imagen con la que llegaba México era de un país muy vulnerado. El cuestionamiento central, antes del arranque de la copa, era si se podría contener la violencia narca y el impacto que tendría un evento violento en la reputación nacional.
Pero hoy ya podemos hacer el resumen de lo que fue el Mundial en términos de seguridad y el saldo es blanco. Ningún incidente de gran envergadura. Nada que reportar respecto a los cárteles de la droga y, por el contrario, una operación eficiente de las fuerzas de seguridad, con la Secretaría de la Defensa y la Secretaría de Marina a la cabeza.
Y ahí es donde aparece el principal resultado favorable de estas semanas.
México logró cambiar, probablemente no de manera permanente, pero al menos sí durante estos días, la narrativa de país sin control, de país sin gobierno, de rebelión armada en su territorio.
Las imágenes que se proyectaron a nivel internacional y que se han replicado en miles de cuentas de redes sociales fueron las de un país con una gran capacidad logística para recibir visitantes, con enormes atractivos naturales y turísticos, y un desbordado ánimo. El país se va con un saldo netamente positivo en lo que se refiere a su imagen internacional.
Como colofón, podemos agregar otro elemento: las obras de infraestructura.
Algunas no se terminaron y se concluirán en las próximas semanas. Pero ahí quedan como elementos positivos para la ciudadanía.
Y, por supuesto, no deben ser un fin en sí mismas, sino un punto de partida para seguir ampliando los sistemas de transporte y la habitabilidad de nuestras ciudades.
No fue un mal negocio esto de albergar la Copa del Mundo.
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Víctor Hugo Michel
Periodista de investigación y estudiante de seguridad nacional, he trabajado desde los 17 años en las redacciones de Milenio, Excélsior, Reforma y El Financiero Televisión, en donde fungí como director editorial. Escribí el libro Morir en Malasia en 2013 y he publicado reportajes en revistas como Nexos, Gatopardo y Esquire. Actualmente soy director de Información Nacional en Grupo Multimedios y conduzco el noticiero de las 22:00 horas los domingos en Milenio Televisión.