Las aguas del canal de Sacramento finalmente descendieron y con ello llegó la oportunidad que Don Ricardo Lozano Vázquez esperaba: recuperar el vehículo del que se aferró para salvar su vida.
Fue la tarde de este miércoles cuando, con recursos propios, la familia Lozano contrató una grúa para extraer el Nissan March 2018 que permanecía en el fondo del canal, a la altura del puente del bulevar Miguel Alemán.
Desde temprana hora, Don Ricardo, de 52 años y originario de Ciudad Juárez, Lerdo, acudió al sitio acompañado de su yerno, Misael Burciaga, con la esperanza de localizar el automóvil.
Horas después, lo encontraron en el punto donde días antes cayó tras una maniobra para evitar atropellar a un ciclista.
Cómo fue el rescate
Una vez ubicado, los operadores de la grúa recibieron la autorización del personal de Protección Civil de Gómez Palacio para iniciar las maniobras. Con precisión, colocaron arneses alrededor de la unidad, aseguraron la estructura y comenzaron a elevarla cuidadosamente desde el canal.
El proceso se realizó de forma paulatina, evitando mayores daños al vehículo, que permaneció sumergido. Finalmente, el automóvil fue colocado sobre una plataforma para su traslado hasta el domicilio de Don Ricardo.
La escena no pasó desapercibida: el mismo auto que días antes representó un riesgo mortal ahora simbolizaba alivio y una segunda oportunidad.
Para Don Ricardo, el March no es solo un automóvil, sino su principal medio de transporte y herramienta de trabajo. Tras sobrevivir al accidente, aseguró sentirse agradecido por seguir con vida, aunque consciente de que recuperar su patrimonio también es fundamental para retomar su rutina.
“Lo importante es que estamos aquí”, reiteró tras la experiencia, aún convaleciente de las lesiones sufridas.
Por su parte, Misael Burciaga explicó que el siguiente paso será dejar secar completamente la unidad, realizar una limpieza, incluso con diésel, y evaluar si es posible recuperar su funcionamiento.
“No sabemos en qué condiciones quedó, pero vamos a intentar rescatarlo”.
El vehículo, que quedó marcado por el accidente, se ha convertido en testigo silencioso de una historia que pudo terminar en tragedia.
Como dice la propia familia, si ese March pudiera hablar, contaría cómo su conductor decidió arriesgarlo todo para evitar quitarle la vida a otro y terminó aferrándose a él para salvar la suya.
“Todo está bien, solamente me fracturé los dedos y pues el cuello, pero eso ya pasó, no recuerdo si fue cuando brinqué y me salí”, dijo Don Ricardo de los dolores que sufrió, que después salieron porque por el momento, el shock fue muy grande.