El video que sacudió a Saltillo: La cronología detrás de las detenciones por el maltrato que sufrió el perrito 'Rocky'

La viralización de las imágenes del perro arrastrado por un vehículo en el fraccionamiento Villas de San Miguel desató una fuerte indignación social, la intervención ciudadana para rescatarlo y la posterior detención de dos personas.

Un perro de gran tamaño era arrastrado por una camioneta sobre el pavimento en fraccionamiento Villas de San Miguel | Cristian Montelongo
Saltillo, Coahuila /

Las imágenes duraban apenas unos segundos, pero fueron suficientes para provocar una de las mayores olas de indignación que se recuerden en Coahuila por un caso de presunto maltrato animal. 

Un perro de gran tamaño era arrastrado por una camioneta sobre el pavimento en calles del fraccionamiento Villas de San Miguel, al norte de Saltillo

Mientras el vehículo avanzaba, el animal luchaba por mantenerse de pie, intentando resistir una escena que para cientos de personas resultó simplemente insoportable.

El perro fue identificado como Rocky, un ejemplar de raza Gran Pirineo. Su nombre, hasta entonces desconocido para la mayoría de los habitantes de la ciudad, comenzó a aparecer una y otra vez en redes sociales acompañado de fotografías, videos y mensajes que exigían justicia

En cuestión de horas, el caso dejó de ser un hecho ocurrido en una colonia del norte de la capital coahuilense para convertirse en un tema de interés estatal e incluso nacional.

Todo comenzó durante el fin de semana, cuando vecinos del sector observaron una camioneta que circulaba llevando sujeto con una cuerda a un perro de gran tamaño.

 Las personas que presenciaron la escena reaccionaron de inmediato. Algunos comenzaron a gritar intentando detener al conductor, mientras otros sacaron sus teléfonos celulares para grabar lo que estaba ocurriendo.

Las primeras imágenes empezaron a circular entre grupos vecinales de WhatsApp y Facebook. Minutos después ya eran compartidas por cientos de usuarios, generando una cadena de indignación que creció conforme más personas observaban la agresión.

Rocky aparecía siendo arrastrado sobre el asfalto. El roce contra el pavimento le impedía mantenerse firme y, conforme avanzaba la camioneta, las lesiones parecían agravarse. 

La grabación, aunque breve, mostraba la magnitud del sufrimiento del animal y despertó el reclamo inmediato de ciudadanos, rescatistas y asociaciones protectoras.

Con el paso de las horas comenzaron a difundirse nuevos videos obtenidos de cámaras de vigilancia particulares instaladas en el mismo sector. De acuerdo con el material que posteriormente circuló en medios de comunicación y redes sociales, esas grabaciones mostrarían otros momentos de la agresión ocurridos en el exterior de un domicilio.

En ellas, presuntamente se observa a la camioneta realizando maniobras que habrían provocado nuevas lesiones al perro.

La difusión de ese material incrementó todavía más la presión social. El caso dejó de ser únicamente un video viral y comenzó a ser seguido prácticamente minuto a minuto por miles de personas que exigían la intervención inmediata de las autoridades.

Mientras las publicaciones continuaban multiplicándose, ocurrió un hecho que cambiaría el rumbo de la historia.

Vecino intervino al percatarse del maltrato a 'Rocky'

Según los testimonios difundidos posteriormente y la información recopilada durante la investigación, un vecino del fraccionamiento decidió intervenir al percatarse de la gravedad de la situación.

 Sin esperar la llegada de alguna corporación de seguridad, enfrentó a las personas que se encontraban con la camioneta y logró liberar al perro de la cuerda con la que presuntamente era arrastrado.

Rocky ya presentaba visibles lesiones en distintas partes del cuerpo. El ciudadano decidió actuar de inmediato. Cargó al perro en su vehículo particular y lo trasladó a una clínica veterinaria para que recibiera atención de urgencia.

La actuación de este vecino fue ampliamente reconocida por usuarios de redes sociales, asociaciones protectoras de animales y ciudadanos que siguieron el caso desde sus primeras horas. Para muchos, su intervención evitó que las consecuencias fueran todavía más graves.

El perro fue identificado como Rocky, un ejemplar de raza Gran Pirineo.
Mientras Rocky era atendido por médicos veterinarios, en internet comenzaron a surgir múltiples versiones sobre su estado de salud. Algunas publicaciones aseguraban que el perro había perdido la vida debido a la gravedad de las lesiones; otras sostenían que permanecía con vida, aunque en estado crítico.

La incertidumbre provocó que la clínica veterinaria donde era atendido decidiera emitir información pública para frenar los rumores. A través de sus redes sociales difundió imágenes captadas por sus propias cámaras de seguridad, en las que se observaba el momento en que Rocky ingresaba al establecimiento acompañado por el vecino que lo rescató.

Las grabaciones mostraban cómo el personal médico recibía de inmediato al ejemplar para iniciar la atención de emergencia. Con ello se confirmó que el perro había llegado con vida al hospital veterinario.

A pesar de esa información, el interés público por conocer el estado real de Rocky no disminuyó. Organizaciones protectoras de animales, rescatistas independientes y ciudadanos comenzaron a solicitar que se transparentara toda la información relacionada con su evolución médica.

Paralelamente, la indignación seguía creciendo. Las publicaciones acumulaban miles de reacciones y comentarios. Diversas asociaciones convocaban a presentar denuncias formales para exigir que el caso no quedara impune y que se aplicaran las sanciones previstas por la legislación vigente en materia de protección animal.

La presión social terminó llegando a las autoridades estatales

Derivado de las denuncias ciudadanas y de la amplia difusión del material en redes sociales, la Fiscalía General del Estado de Coahuila informó que inició una carpeta de investigación y ordenó la realización de trabajos de campo, diligencias ministeriales y diversas actuaciones para esclarecer los hechos.

En un comunicado oficial, la dependencia señaló que el caso sería atendido bajo la política de Cero Tolerancia contra cualquier acto de maltrato hacia seres sintientes, instruyendo a la Agencia de Investigación Criminal para realizar las investigaciones correspondientes e identificar a las personas presuntamente involucradas en la agresión contra Rocky.

Manifestantes enfrente de la veterinaria afirman que el perrito del caso no es el mismo que dice la información oficial.

Las investigaciones avanzaron durante las horas siguientes. Mientras el caso continuaba ocupando titulares y generando miles de reacciones en redes sociales, los agentes de la Agencia de Investigación Criminal comenzaron a realizar entrevistas, recabar videos de vigilancia, integrar testimonios y desarrollar diversas diligencias ministeriales para reconstruir lo ocurrido y establecer la posible responsabilidad de las personas involucradas.

Como parte de esas acciones, la Fiscalía General del Estado informó que elementos de la Agencia de Investigación Criminal detuvieron inicialmente a Jorge “N”, quien fue puesto a disposición del Ministerio Público por los presuntos delitos de obstrucción a la investigación y amenazas contra la autoridad.

De acuerdo con la información oficial, durante las diligencias ministeriales el hombre presuntamente realizó acciones que dificultaron el trabajo de los investigadores, motivo por el cual fue asegurado y trasladado ante la autoridad competente para definir su situación jurídica.

La detención representó el primer avance importante dentro de una investigación que, para ese momento, ya era seguida por miles de personas dentro y fuera de Coahuila.

Mientras tanto, las labores de búsqueda e investigación continuaron para localizar a la mujer señalada como presunta responsable material de la agresión.

Horas después, la Fiscalía General del Estado emitió un nuevo comunicado oficial en el que confirmó que, tras un trabajo coordinado de gabinete y de campo, elementos de la Agencia de Investigación Criminal lograron la detención de Liliana “N”, identificada por la autoridad como la presunta autora material de los actos de maltrato investigados.

La mujer fue puesta a disposición de un Juez de Control, quien será el encargado de resolver su situación jurídica dentro del proceso penal correspondiente.

La confirmación de su captura representó uno de los momentos más importantes de la investigación, ya que durante varios días la ciudadanía había exigido que el caso no quedara impune y que todos los presuntos responsables fueran llevados ante la justicia.

El caso también volvió a colocar sobre la mesa el debate sobre la protección de los animales en Coahuila y la aplicación de las sanciones previstas por la legislación estatal para quienes incurran en actos de crueldad contra seres sintientes.

Durante los días posteriores a la difusión del video, organizaciones protectoras de animales realizaron pronunciamientos públicos, difundieron información sobre el caso y reiteraron la importancia de que este proceso sirva de precedente para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

Para miles de ciudadanos, Rocky dejó de ser únicamente un perro víctima de un presunto caso de maltrato. Su historia se convirtió en un símbolo de la necesidad de fortalecer la cultura de la denuncia y de exigir que las investigaciones concluyan con apego a la ley.

La cronología del caso quedó marcada por una serie de acontecimientos que se desarrollaron de manera acelerada: primero, la difusión del video que mostraba la agresión; posteriormente, la intervención de un vecino que logró rescatar al animal y trasladarlo a una clínica veterinaria; después, la apertura de la carpeta de investigación por parte de la Fiscalía General del Estado. 

La detención de Jorge “N” por los presuntos delitos de obstrucción a la investigación y amenazas; la captura de Liliana “N”, señalada por la autoridad como presunta autora material de los hechos; y finalmente, la autorización para que médicos veterinarios externos revisaran el expediente clínico de Rocky como parte del proceso de investigación.

Aunque las detenciones representan un avance importante, el proceso judicial apenas comienza. Será el Juez de Control quien determine, con base en las pruebas presentadas por el Ministerio Público y los argumentos de la defensa, la situación jurídica de las personas imputadas.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado reiteró que continuará actuando bajo la política de Cero Tolerancia frente a cualquier acto de crueldad contra seres sintientes y aseguró que las investigaciones seguirán desarrollándose con estricto apego a la ley.

Mientras los tribunales resuelven el futuro legal de los imputados, la historia de Rocky ya dejó una huella en la sociedad coahuilense. 

La reacción de los vecinos que documentaron la agresión, la intervención del ciudadano que decidió rescatar al perro, la presión ejercida por organizaciones protectoras de animales y la respuesta de las autoridades convirtieron este caso en uno de los expedientes más relevantes en materia de maltrato animal registrados en la entidad durante los últimos años.

Ahora, la exigencia de justicia no solo busca sancionar a quienes resulten responsables, sino también consolidar un precedente que fortalezca la protección de los animales y envíe un mensaje claro: los actos de crueldad no deben quedar impunes. 

El desenlace del caso Rocky será observado de cerca por la sociedad, que espera que este episodio marque un antes y un después en la procuración de justicia para los seres sintientes en Coahuila.

B.E.

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