En un ambiente de profunda consternación, pero también de absoluto reconocimiento a su fortaleza, este miércoles por la mañana fue despedido Kevin González, el joven duranguense de 18 años que perdió la vida tras una larga y valiente batalla contra el cáncer de colon, una historia que tocó los corazones de miles de personas en todo el país.
El homenaje inició en las instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), plantel donde Kevin cursaba el sexto semestre de preparatoria. Entre lágrimas, abrazos y aplausos, compañeros, docentes y seres queridos participaron en una emotiva ceremonia de cuerpo presente.
Maestros recuerdan a Kevin como estudiante ejemplar
Durante el acto, sus maestros recordaron la ejemplar dedicación del joven, quien incluso en las etapas más críticas de su enfermedad continuó enviando tareas y trabajos de manera virtual, firme en su decisión de no abandonar sus estudios.
El féretro lució rodeado de ramos florales en tonalidades blancas y numerosos mensajes de despedida.
Para honrar su memoria, gran parte de la comunidad estudiantil acudió vestida de blanco y portando rosas del mismo color, transformando el dolor de las aulas en un homenaje a su memoria.
Al concluir el acto académico, el cortejo fúnebre se trasladó a la Catedral Basílica Menor de Durango para la celebración de las honras fúnebres.
Amigos y familiares abarrotaron el recinto portando globos y flores blancas. Una de las escenas más desgarradoras de la jornada fue la de su madre, la señora Norma Anabel, quien caminó hacia el altar sosteniendo entre sus brazos dos ositos de peluche: uno con un balón de fútbol y otro con un birrete de graduado, símbolos de las pasiones, metas y sueños que Kevin defendió hasta el último momento.
La historia de Kevin González se viralizó y conmovió profundamente a la sociedad debido a la compleja situación que atravesaba su familia, marcada por la detención migratoria de sus padres en Estados Unidos.
Este fue el último deseo de Kevin antes de morir
Tras intensas gestiones, apenas el pasado sábado la familia logró reencontrarse en Durango en un abrazo que representó esperanza para todos.
Luego de ese anhelado reencuentro, Kevin pidió a sus padres salir a recorrer las calles de la ciudad y disfrutar de un tiempo juntos. Horas después de haber cumplido ese último deseo familiar, el joven falleció a consecuencia de las complicaciones médicas derivadas de su padecimiento.
Finalmente, tras concluir la ceremonia religiosa, los asistentes acompañaron el cortejo hasta el Panteón Jardín, donde los restos de Kevin recibieron cristiana sepultura.
Entre conmoción, flores y lágrimas, Durango despidió a un joven que dejó una huella imborrable por su calidez, su amor por la vida y su inquebrantable deseo de volver a estar cerca de los suyos.
EC