Los familiares de María Fernanda N. y Diana Estrella N . iniciaron formalmente el proceso de reclamación de sus restos mortales.
Este trámite administrativo, profundamente doloroso, llega después de que la Comisión de Búsqueda de Personas del estado confirmara, este 9 de febrero, la identidad de los restos humanos hallados en una vivienda de la colonia Lomas de Coyopotrero.
El dictamen forense, concluyente, puso fin a meses de incertidumbre y búsqueda angustiosa que inició en marzo de 2024. Las pruebas, incorporadas de inmediato a una carpeta de investigación por el delito de feminicidio, establecieron que los restos correspondían a las dos jóvenes desaparecidas.
Sin embargo, pese a la identificación, las autoridades aún no han precisado la causa ni la manera exacta en que ambas perdieron la vida, dejando un vacío crucial en la comprensión total del crimen.
De la desaparición forzada al feminicidio: un caso que escaló
El avance en las investigaciones ha provocado una recalificación legal del caso en contra del principal sospechoso, Alejandro N., alias “La Rana”, ex elemento de la policía estatal de Puebla.
Las autoridades modificaron la perspectiva inicial del delito, pasando de la investigación por desaparición forzada a la de un posible feminicidio. Este cambio sustancial refleja la gravedad de los hallazgos y podría tener implicaciones severas en la sentencia final.
El imputado, quien permanece bajo custodia en prisión preventiva, ahora enfrenta una acusación que podría hacerlo acreedor a una pena de hasta 60 años de cárcel, según lo establecido para el delito de feminicidio en la legislación local.
Mientras su situación legal se redefine, las víctimas y sus familias comienzan un último y simbólico camino.
- Política
Un "picadero" como escenario del horror
Durante el desarrollo de las pesquisas, ha trascendido información estremecedora sobre el lugar del hallazgo. El domicilio del ex policía, ubicado en Lomas de Coyopotrero, no era una residencia común.
Según fuentes cercanas al caso, el inmueble era utilizado como un “picadero”, un punto clandestino para la venta y consumo de sustancias ilícitas.
Este dato añade una capa de complejidad al entorno en el que María Fernanda y Diana Estrella fueron encontradas, sugiriendo un contexto de alta vulnerabilidad y violencia.
Se espera que a lo largo de este martes los procesos legales y forenses permitan la entrega formal de los restos a sus respectivas familias.
Este acto, más que un cierre, representa un momento de reencuentro trágico y la conclusión de una búsqueda exhaustiva que mantuvo a las familias en vilo durante casi un año.
Para los padres y seres queridos de las jóvenes, el recuperar sus cuerpos supone un paso fundamental en su duelo, aunque la lucha por la justicia completa está lejos de terminar.
La sociedad poblana observa con atención el desarrollo de un caso que ha puesto sobre la mesa los riesgos extremos que enfrentan las mujeres y las sombrías intersecciones entre la delincuencia, el abuso de poder y la violencia de género.
La presión ahora recae en el sistema de justicia para que esclarezca todos los detalles y imponga un castigo ejemplar.
ERV