Una serie de quejas vecinales por el ruido de una mascota escaló a una tragedia irreparable que hoy indigna a la comunidad de Lomas de Angelópolis III.
Nina, una perrita descrita por su familia como un ser de compañía que solo brindaba amor, fue hallada sin vida en su propio jardín, presuntamente envenenada, por lo que ahora hay una exigencia de justicia que ya resuena en redes sociales bajo el lema #JusticiaParaNina.
Este fue el antecedente de multas y reglamentos restrictivos sobre las mascotas
La tensión entre la propietaria de Nina y la administración del Parque Aretha comenzó a mediados de abril.
En aquel entonces, la vecina fue notificada mediante un "Primer aviso" debido a que otros residentes se quejaron de que la perrita ladraba mucho y con gran intensidad.
Basándose en el reglamento interno, la administración impuso una multa de $700 pesos a la propietaria.
El documento entregado a la dueña citaba el Artículo 39 del reglamento, el cual prohíbe tener animales de naturaleza "ruidosa, peligrosa, desagradable o nociva", y el Artículo 14 de la Ley que Regula el Régimen de Propiedad en Condominio para el Estado de Puebla, referente a no afectar la tranquilidad de los demás condóminos.
Según la administración, esta era la segunda ocasión en que se reportaba la situación, alegando que el ruido era constante.
El 2 de mayo encontraron a Nina muerta
La situación tuvo un descenlace muy trágico este pasado 2 de mayo. Según el testimonio de la denunciante, ella salió de su domicilio entre la 1:30 p.m. y las 6:30 p.m.
Al regresar a su hogar, se encontró con una escena devastadora: Nina estaba tiesa y tirada en el jardín, con signos evidentes de haber sido envenenada.
Las imágenes compartidas muestran el cuerpo inerte de la mascota cerca de su plato de comida, lo que ha reforzado la sospecha de un acto deliberado para terminar con su vida bajo el pretexto de que "molestaba el ruido".
Ante este hecho, la dueña ha solicitado una investigación formal para identificar al responsable de este acto de crueldad animal, argumentando que Nina no representaba un peligro ni causaba la molestia extrema que los reportes administrativos sugerían.
Este caso ha reabierto el debate sobre la tolerancia en espacios habitacionales y la urgencia de modificar reglamentos que califican a los animales domésticos como "desagradables", ignorando su estatus como seres sintientes y miembros de una familia.
Por ahora, la comunidad espera que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto para que la muerte de Nina no quede impune.
ERV