En medio del estruendo de las ráfagas y el horror que envolvió al rancho de la familia Torres en Texcalapa, Tehuitzingo, hubo un acto de amor maternal que hoy estremece a todo aquel que siguió de cerca este lamentable y cruel caso de la masacre en Puebla.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado, Marta, en un instinto por salvar a su pequeña de apenas un mes y 20 días de nacida, la estrechó contra su pecho para que ninguna bala le hiciera daño, pero la madre no logró sobrevivir y la pequeña fue encontrada ya sin signos vitales por la faltra de aire, entre sus brazos.
Las investigaciones oficiales confirmaron que la bebé Carolina no murió por el impacto de los proyectiles que cruzaron la habitación, sino por la falta de aliento mientras su madre intentaba convertir su propio cuerpo en un escudo humano.
Así fue el brutal ataque que mató a una bebé que aún no conocía la maldad del mundo
La tragedia comenzó a gestarse la noche del sábado 16 de mayo, cerca de las 20:30 horas, en la Cuarta Sección de Tehuitzingo.
La familia Torres, conformada por Cecilio y Marcela, los padres, se encontraba en su rancho cuando notaron que la cisterna se había quedado sin agua
Tras pedir una pipa, la unidad presentó una falla mecánica, lo que obligó a llamar a tres trabajadores, Efrén, José y el joven Kevin de 15 años, para realizar reparaciones de emergencia.
En ese momento la zona llevaba tres días incomunicada por fallas en la señal telefónica, la familia y los empleados estaban vulnerables, ante lo que la Fiscalía General del Estado (FGE) calificaría más tarde como una ejecución planeada por conflictos familiares.
Durante la madrugada del domingo 17 de mayo, el silencio de la Mixteca fue roto por múltiples ráfagas de tiros.
Los atacantes utilizaron armas calibre .22 y 9 milímetros, disparando sin piedad contra hombres, mujeres y niños.
Fue en ese caos donde Marta F. C., de 29 años, se refugió con la bebé Carolina.
Al ser hallados los cuerpos, el escenario era horrible, sin embargo, el hallazgo forense posterior revelaría la parte más cruda de la historia: mientras masacraban a Cecilio, Marcela y sus hijos, Marta murió intentando que su hija fuera la única sobreviviente.
La familia exige justicia en medio del duelo: El retorno de los féretros blancos
Tras el levantamiento de los cadáveres y el análisis de más de 40 horas de video, la titular de la FGE, Idamis Pastor Betancourt, confirmó que el móvil fue un conflicto interno del núcleo familiar, descartando la participación del crimen organizado.
El impacto de la muerte de Carolina llegó hasta la Catedral de Puebla, donde el Arzobispo Víctor Sánchez Espinosa condenó el acto cuestionando la saña de una venganza que no respetó a un recién nacido.
Las investigaciones dieron un giro importante con la captura de Juan Manuel N., alias "El Pony", sobrino de las víctimas, quien fue identificado como presunto implicado en el multihomicidio.
La madrugada de este martes, la comunidad de Tehuitzingo recibió los restos de sus seres queridos entre música de banda, flores y veladoras.
El cortejo fúnebre destacó por la presencia de féretros blancos, destinados a los tres menores de edad que perdieron la vida, incluyendo el de la pequeña Carolina.
Ante esto, el Gobierno del Estado ha redoblado la vigilancia con elementos de la SEDENA y la Guardia Nacional, en un intento por devolver la paz a una región marcada por el sacrificio de una madre que dio su último aliento para intentar salvar el de su hija.
ERV