Desde el 11 de octubre del 2023, Miguel Barrueta, su hijo Santiago y su amigo, Fredy, originarios de San Martín Texmelucan, han iniciado un proceso legal en contra de dos agentes federales y por lo menos otros dos involucrados.
La acusación se debe a que el grupo de agentes habrían cometido actos de extorsión en su contra; sin embargo, este 5 de febrero un Juez de Control les ha declarado exonerados y podrían recuperar su libertad.
Fue durante este jueves que Miguel llegó a Casa de Justicia de Puebla para exigir al Poder Judicial del Estado que analice el actuar de su representante en el caso de extorsión que pesa sobre Luis Javier N., quien fungía como elemento activo de la Guardia Nacional, y Rogelio Sergio N., quien es un exmilitar.
En tanto, la Fiscalía General del Estado (FGE) le ha solicitado que apele esta decisión en favor de aquellos a quienes Miguel señala como “criminales peligrosos”.
Esta determinación podría considerarse un acto de alto riesgo para los denunciantes o al menos así lo refirió Miguel, quien aseguró que en cada audiencia estuvieron presentes con la intención de que el poder judicial hiciera justicia.
No obstante, hoy dice temer por su seguridad y la de su hijo, quien incluso ha tenido que abandonar el país por temor a represalias por parte de los acusados.
Desechan pruebas y testimonios par dar libertad a agentes federales acusados de extorsión en Puebla
De acuerdo con el padre de familia, el juez en turno citó a los acusados este 5 de febrero a las 14:00 horas, aunque esto fue solo para dar lectura a su resolución, por lo que para estos momentos incluso teme que los agresores de su hijo ya hayan obtenido su libertad.
Además, otros dos elementos de la Guardia Nacional que escoltaban a los agresores el día del ataque, todos a bordo de la patrulla 28098, se encuentran bajo investigación, aunque también podrían salir libres dentro de poco tiempo.
Miguel dice desconocer los motivos reales que dieron pie a la resolución del Juez, pues asegura existen testimonios de las víctimas, testigos, policías e incluso de mandos de los implicados que, junto a las armas aseguradas y múltiples indicios, forman parte de una carpeta de investigación sólida en contra de los agentes federales.
EG