En la colonia Guadalupe Victoria, lo que debería ser una calle es hoy un foco de infección estancado.
Para la mayoría de los vecinos, la acumulación de aguas negras en la calle Cuba es una molestia insoportable; para un pequeño con discapacidad motriz y su madre, es una barrera física y humana que enfrentan cada mañana entre la pestilencia y el abandono de las autoridades.
Desde hace aproximadamente dos meses, los residentes de este sector en Gómez Palacio han visto cómo su entorno se transforma en un pantano de aguas residuales.
Esta noticia se da luego de que se anunciaran el pasado fin de semana cortes de luz y agua tras mantenimiento de diversas corporaciones.
Un foco de infección ignorado
Las alcantarillas, colapsadas, no dejan de brotar, cubriendo por completo la carpeta asfáltica. Sin embargo, la imagen más desgarradora de esta crisis sanitaria es la de una madre que, ante la falta de alternativas, se ve obligada a empujar la silla de ruedas de su hijo a través de la laguna de desechos para poder salir de su hogar.
El riesgo a la salud es latente. Las aguas negras no solo desprenden un olor fétido que penetra en las viviendas, sino que representan un foco de infección crítico para niños y adultos mayores.
Los vecinos denuncian que la exposición constante a estos residuos ya es una amenaza directa, especialmente para quienes, como el pequeño en silla de ruedas, tienen que estar en contacto cercano con las salpicaduras y la humedad contaminada del trayecto.
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La indiferencia del SIDEAPA
A pesar de la gravedad del problema, el Sistema Descentralizado de Agua Potable y Alcantarillado (SIDEAPA) parece haber hecho oídos sordos. Los colonos aseguran que los reportes han sido constantes desde que inició el brote hace ocho semanas, pero hasta la fecha, ninguna cuadrilla ni unidad técnica se ha presentado en la calle Cuba para realizar una inspección o maniobras de desazolve.
"Las semanas pasan y solo vemos cómo el nivel del agua crece. Estamos viviendo entre la inmundicia y parece que a nadie le importa", comentó uno de los afectados.
Los habitantes de la Guadalupe Victoria hacen un llamado urgente a la administración municipal. No piden un lujo, exigen el derecho básico de vivir en un entorno salubre y la garantía de que un niño con discapacidad no tenga que navegar por aguas negras para ejercer su derecho a la movilidad. La solución no puede esperar más; la dignidad de estas familias está hundiéndose en el olvido oficial.
POT