Policía

Luis Ángel murió tras riña con su hermano en Sonora; fue despedido entre machetes y huapangos

El joven era originario del ejido El Aguajito, perteneciente a la sindicatura de Higuera de Zaragoza, y tras ser trasladado de regreso a Sinaloa fue despedido por amigos y familiares.

La agresión ocurrió la noche del miércoles 26 de agosto en un domicilio ubicado en la zona Centro de Santa Cruz. | Telediario Laguna
Carlos Raeb Morales
Sinaloa

Una tragedia que fracturó por completo a una familia sinaloense ha causado conmoción en el norte del país. 

Luis Ángel, un adolescente de 16 años originario del ejido El Aguajito, en la sindicatura de Higuera de Zaragoza, municipio de Ahome, Sinaloa, perdió la vida en Sonora tras ser atacado con un arma blanca por su propio hermano menor, de 15 años, en un intento por defender a su madre. 

Tras el traslado de sus restos a su tierra natal, amigos y conocidos le dieron un último adiós marcado por rugidos de motocicletas, huapangos y la presencia de machetes.


El ataque en Sonora y la detención del presunto agresor

Los hechos se registraron la noche del miércoles 26 de agosto en una vivienda de la zona Centro de Santa Cruz, Sonora, lugar donde Luis Ángel residía temporalmente con su familia. 

El hermano menor, de 15 años y cuya identidad se mantiene bajo reserva legal, arribó al domicilio aparentemente bajo los efectos del alcohol. 

Al ser reprendido por su madre debido a su estado, el joven comenzó a agredirla verbalmente, situación que motivó a Luis Ángel a intervenir para defenderla e intentar calmarlo. 

Sin embargo, la discusión subió de tono hasta llegar a los golpes, momento en que el menor de 15 años tomó un cuchillo de cocina y apuñaló a Luis Ángel por la espalda, causándole una herida punzocortante en la región dorsal derecha.

Luis intervino para defender a su madre e intentó que su hermano se tranquilizara; sin embargo, la discusión escaló hasta convertirse en una pelea.

Familiares trasladaron de urgencia a la víctima al Centro de Salud de Santa Cruz para recibir atención médica inmediata, pero debido a la severidad del daño fue remitido al Hospital IMSS-Bienestar de Nogales, donde finalmente falleció a consecuencia de un choque hipovolémico derivado de la lesión.

Tras recibir el reporte, elementos de seguridad acudieron al domicilio y detuvieron en flagrancia al hermano de 15 años como probable responsable del homicidio, poniéndolo a disposición de la autoridad especializada en justicia para adolescentes para determinar su situación jurídica, mientras las investigaciones continúan abiertas para esclarecer las circunstancias exactas de la agresión.


El contexto de Luis Ángel en el norte de Sinaloa

Luis Ángel tenía 16 años y era originario de la comunidad rural de El Aguajito, en el municipio de Ahome. Entre su grupo de allegados y amigos era comúnmente identificado con el clave o código “02”, un distintivo utilizado para señalar su pertenencia a un grupo o zona territorial específica de la región.


Diversas versiones extraoficiales vinculaban al menor con pandillas juveniles conocidas en comunidades del norte de Sinaloa como "macheteros", término empleado para referirse a colectivos de jóvenes que participan en enfrentamientos entre barrios utilizando este tipo de armas blancas. 

De igual forma, circularon versiones no confirmadas por las autoridades que señalaban que Luis Ángel se había trasladado a vivir a Sonora tras haber participado previamente en altercados violentos dentro del municipio de Ahome.


La despedida con motocicletas, machetes y huapangos

Tras concluir los trámites legales en Sonora y luego de que la familia solicitara apoyo económico a la comunidad para cubrir los costos funerarios y de traslado, el cuerpo del adolescente fue llevado de regreso a Sinaloa para ser velado en El Aguajito.

El sepelio estuvo marcado por la iconografía urbana de los grupos juveniles de la zona, incluyendo la colocación del número “02” directamente sobre el féretro mientras decenas de personas se reunían para el último adiós.


Durante el velatorio se hicieron presentes numerosos jóvenes a bordo de motocicletas, varios de los cuales portaban machetes de manera visible. 

A través de grabaciones difundidas en redes sociales se observó a los asistentes bailando alrededor del ataúd al ritmo de huapangos y corridos, para posteriormente acompañar el cuerpo en una nutrida caravana hasta el cementerio local. 

La muerte de Luis Ángel representa una doble tragedia para una sola familia, que hoy enfrenta la pérdida de un hijo de 16 años y el proceso penal de otro de 15 años por el delito de homicidio.


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Carlos Raeb Morales

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