Coahuila, el último bastión priista de cara a las elecciones de 2024

Manolo Jiménez ha sido señalado como un político cercano a los Moreira.

Manolo Jiménez comenzó su carrera en la política a los 21 años.
Saltillo, Coahuila /

El priismo se mantiene con el oxígeno que le dio la victoria de Manolo Jiménez de cara a la elección presidencial de 2024, convirtiendo a Coahuila en su último bastión, donde se conjugaron los errores de Morena y los aciertos de ‘Va por México’ para lograr la hazaña.

El resultado a favor del PRI y la Alianza Ciudadana por la Seguridad, integrada por el PAN y el PRD fue consecuencia de un proceso electoral en que desde el inicio fue favorito en las encuestas y la división en la izquierda.

Entre los aciertos de la campaña de Manolo Jiménez se encuentra el hecho de que Guillermo Anaya, el panista derrotado hace seis años por el todavía gobernador Miguel Riquelme, se convirtió en coordinador de campaña del candidato, un claro ejemplo de una suma real entre las fuerzas partidistas, sin simulaciones, sin traiciones y sin brazos caídos.

En Coahuila hubo fragmentación del voto y compitieron cuatro candidatos. Esos cuatro candidatos, porque Ricardo Mejía Berdeja y Lenin Pérez fueron dejados a su suerte en pleno cierre de campañas por el PT y el Verde, ante la advertencia de Mario Delgado de que apoyaban en Coahuila o no habría alianza con Morena en la presidencial.

Manolo Jiménez y Guillermo Anaya, suma entre las fuerzas partidistas.

“Ya no sabemos si son candidatos”, ironizaba Manolo Jiménez antes de la veda electoral, en referencia al rompimiento expresado por sus contrincantes Mejía Berdeja y Lenin Pérez, con los partidos que primero los postularon, pero de último momento sus dirigentes nacionales optaron por la fotografía y la paz con Morena y de saliva expresaron su apoyo a Armando Guadiana.

También jugó el factor Riquelme, el gobernador que hace seis años llegó en una cerradísima contienda y fue acusado de fraude por el PAN que ahora fue aliado del PRI. Riquelme es quizá el último de los mohicanos, un gobernador repudiado por el morenismo y el gobierno de la Cuarta Transformación, que no ha recibido ninguna invitación para convertirse en embajador y se ve más cercano a la suerte que corrió el duranguense José Rosas Aispuro, vinculado a proceso legal por irregularidades en su administración, donde su sucesor fue también un priista, el penúltimo.

Manolo Jiménez ha sido señalado como un político cercano a los Moreira. Y es que el surgimiento y despegue de su carrera política se dio cuando los hermanos gobernaron la entidad. Otro factor que apunta a ese grupo político es que Álvaro Moreira Valdés, es uno de los 16 candidatos a diputados de mayoría relativa en el Congreso estatal, una demarcación que incluye el sur de Saltillo.

El saltillense fue el coordinador juvenil de la campaña electoral a diputado federal de Rubén Moreira en 2009 y dos años después se convirtió en diputado local, cuando el hoy dirigente priísta era candidato a la gubernatura.

Corría el último año del gobierno del segundo hermano Moreira, cuando Manolo Jiménez fue designado en 2017, como candidato a la alcaldía de Saltillo. Pero Manolo Jiménez se ha deslindado de los Moreira en actos públicos e incluso lo hizo en el debate con Guadiana, Mejía Berdeja y Lenin Pérez el 16 de abril.

“Aquí los señores del PT y Morena se quedaron ciclados en aquella época que ellos llaman el Moreirato. Que por cierto, esa época ya no existe porque el gobernador de Coahuila, hoy, se llama Miguel Riquelme y el que sigue es Manolo Jiménez”, expresó.

 La izquierda fragmentada 

La división de la izquierda comenzó tras el proceso interno de Morena en diciembre pasado que dio como ganador de la encuesta a Guadiana Tijerina. De ahí que el ex subsecretario de Seguridad, Ricardo Mejía Berdeja, desconociera el resultado y aprovechara la postulación a gobernador que le ofreció el PT.

Y así, la campaña transcurrió entre descalificaciones de Mejía Berdeja y Guadiana y acusaciones mutuas de hacerle el juego al PRI y a la dinastía de los hermanos Humberto y Rubén Moreira que gobernaron la entidad entre 2005 y 2017, cuyo legado fue el endeudamiento de casi 40 mil millones de pesos para la entidad y la época de mayor violencia por el narcotráfico y violaciones a los derechos humanos.

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  • Política Esmeralda Sánchez

El Partido Verde, por su lado, cobijó a Lenin Pérez Rivera para la coalición Rescatemos Coahuila, donde también participa el partido estatal Unidad Democrática de Coahuila (UDC) y que en las elecciones de 2021 apoyó de forma local a Morena.

La división de la izquierda comenzó tras el proceso interno de Morena, que ganó Armando Guadiana.

El factor Riquelme

La victoria de Manolo Jiménez también representa una aprobación hacia la gestión del mandatario actual, Miguel Ángel Riquelme Solís. Y más si se toman en cuenta dos cosas: el torreonense llegó al poder hace seis años en medio de una de las elecciones más cuestionadas por sospecha de fraude de los que ahora fueron en alianza con el PRI, además de que en su sexenio se caracterizó por dar forma a un bloque opositor en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador. Durante la pandemia fue uno de los gobernadores que dio vida a la Alianza Federalista y en sus discursos mantuvo un ataque hacia las decisiones tomadas desde Palacio Nacional.

Hace seis años que fue electo gobernador eran constantes las críticas y reclamos de sus adversarios políticos que lo llamaban “delfín” de Rubén Moreira quien, por lo demás, se mantuvo ausente en la vida política del estado y estuvo enfocado en su trabajo como mancuerna de Alejandro Moreno Cárdenas en el PRI, en su calidad de coordinador parlamentario en la Cámara de Diputados.

El triunfo de Jiménez también representa la aprobación de la gestión del mandatario Miguel Ángel Riquelme.

Manolo Jiménez y el actor Moreira

Manolo Jiménez es Ingeniero Industrial por el Tec de Monterrey. De 2009 a la fecha pasó por el cargo de elección popular más básico, el de regidor, pasando por diputado local, alcalde de Saltillo en 2017, cuando también llegó al poder el gobernador Miguel Ángel Riquelme, hasta convertirse en su sucesor.

Desde 2018 había mostrado su arrastre electoral obteniendo como primer alcalde reelecto, una histórica votación por más de 174 mil votos. De ahí llegó a manejar los programas sociales de Riquelme en 2022 y sólo renunció para convertirse en candidato a gobernador.

Proviene de una familia con historia en el gobierno y en el PRI. Es nieto de Luis Horacio Salinas Aguilera, quien fue diputado federal, alcalde de Saltillo y liderazgo priista histórico en la entidad.

La victoria de Manolo Jiménez es una esperanza para los priistas que ahora tienen a Coahuila y Durango como un oasis ante la ola morenista que arrasó desde 2018 con la victoria del presidente Andrés Manuel López Obrador y que en 2024 va por más.



JVS


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