El amor de los padres por sus hijos no conoce los límites, tal como es la historia de Leonardo, un pequeño que se encontraba muy entusiasmado por la llegada del ratón de los dientes.
El pequeño se encontraba muy triste ya que su diente se le había caído a la taza del baño y se fue para nunca regresar.
El ratón de los dientes no llegó, pero ¿Quién lo ocupa? Cuando tenemos al “Señor Mojón”, llegó a realizar el trabajo que se supone que tenía que hacer el ratón de los dientes.