Un equipo internacional de astrónomos logró identificar luz proveniente directamente de la superficie de un planeta rocoso fuera de nuestro sistema solar.
El hallazgo permitió conocer detalles sobre la composición y condiciones de este mundo distante.
El exoplaneta LHS 3844 b presenta condiciones que lo colocan entre los mundos rocosos más extremos detectados fuera del sistema solar.
El planeta supera en 30 por ciento el tamaño de la Tierra, carece de atmósfera y completa una órbita alrededor de una estrella enana roja cada 11 horas.
Debido a la cercanía con su estrella, el planeta sincroniza sus movimientos de rotación y traslación, por lo que el mismo hemisferio permanece siempre frente a la estrella y alcanza temperaturas promedio de 725 grados centígrados.
El Telescopio Espacial James Webb permitió detectar luz proveniente directamente de la superficie del planeta, situado a 48.5 años luz de la Tierra.
La investigación estuvo encabezada por Sebastian Zieba, del Centro para la Astrofísica, organismo administrado por la Universidad Harvard y el Instituto Smithsoniano, en Estados Unidos, así como por Laura Kreidberg, del Instituto Max Planck de Astronomía, en Heidelberg, Alemania.
El análisis de radiación infrarroja de la cara diurna indicó que la superficie no presenta composición geoquímica semejante a la corteza terrestre, rica en silicatos como el granito.
El equipo considera que una corteza de ese tipo requiere actividad tectónica y presencia de agua durante largos periodos.
Los investigadores plantean dos escenarios:
- El primero propone una superficie dominada por minerales basálticos y vulcanismo.
- El segundo sugiere una superficie similar a Mercurio o la Luna, cubierta por regolito oscuro y marcada por largos periodos sin actividad geológica.
La investigación se publicó en la revista Nature Astronomy.
SORG