Un estudio de la Universidad de Florencia, demuestra que diversos aditivos presentes en envases plásticos pueden transferirse al pescado d y congelación dentro del hogar.
La investigación se publicó en la revista Environment International y evaluó por primera vez este fenómeno bajo condiciones habituales de almacenamiento en frío.
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Simulación de almacenamiento doméstico y materiales analizados
El equipo analizó la transferencia de ftalatos, ésteres organofosforados, bisfenoles y plastificantes alternativos desde bandejas de poliestireno, bandejas compostables, películas plásticas y bolsas de congelación utilizadas para conservar salmón, atún y merluza.
Las pruebas se realizaron con pescado almacenado a 4 centígrados durante 48 horas y a menos 18 centígrados durante 30 días.
Maria Vittoria Barbieri, investigadora y autora principal del estudio, explicó que el objetivo consistió en reproducir situaciones reales de almacenamiento doméstico.
Los resultados detectaron aditivos de las cuatro familias químicas en los envases y confirmaron su transferencia al alimento tanto en refrigeración como en congelación. El tiempo de contacto destacó como uno de los factores con mayor influencia en este proceso.
Altas tasas de transferencia y riesgos para la salud
De los 49 contaminantes analizados, algunos alcanzaron tasas de transferencia de hasta 100 por ciento.
Entre ellos figura el di(2-etilhexil) adipato, un plastificante alternativo que registró niveles superiores al 95 por ciento en muestras de salmón.
Además, los compuestos solubles en grasa mostraron mayor transferencia hacia pescados con mayor contenido graso.
La evaluación de riesgo indicó que el pescado almacenado en envases plásticos presenta niveles de exposición superiores a los del producto recién adquirido.
Cerca de la mitad de los escenarios estudiados superó el umbral de riesgo establecido, principalmente por la presencia de bisfenol A.
LV