La posibilidad de ver un animal similar al mamut lanudo vuelve a generar interés por los avances en edición genética.
Sin embargo, los científicos señalan que no buscan resucitar a la especie extinta, sino desarrollar un híbrido a partir del elefante asiático.
El principal obstáculo radica en el estado del ADN de los mamuts. Aunque el permafrost conserva restos de tejido y pelo, el material genético se fragmenta tras la muerte por acción del tiempo, la radiación y microorganismos.
Por ello, la clonación tradicional, como la utilizada para crear a la oveja Dolly, no resulta viable.
CRISPR-Cas9: La tecnología detrás del híbrido
Ante esta limitación, investigadores recurren al sistema de edición genética CRISPR-Cas9. Empresas como Colossal Biosciences comparan el genoma del mamut con el del elefante asiático, especie que comparte gran parte de su información genética.
El objetivo consiste en incorporar genes asociados con la adaptación al frío, entre ellos características relacionadas con el pelo, la grasa corporal, la hemoglobina y el tamaño de las orejas.
El resultado sería un elefante asiático modificado para sobrevivir en regiones de bajas temperaturas.
Gestación y ética: Los desafíos de un proyecto ambicioso
Otro desafío corresponde a la gestación del embrión. El uso de elefantas asiáticas como madres sustitutas genera cuestionamientos debido a la situación de conservación de la especie y a los riesgos biológicos del proceso.
Por ello, algunos grupos de investigación exploran el desarrollo de úteros artificiales capaces de sostener la gestación durante un periodo cercano a los 22 meses.
Los defensores de estos proyectos sostienen que los híbridos podrían contribuir a la conservación del permafrost. En contraste, otros especialistas consideran que los recursos económicos deberían destinarse a proteger especies que enfrentan riesgo de desaparición.
LV